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Sense8: Regreso con Gloria

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Sense8: Regreso con Gloria

Una de las mejores producciones originales de Netflix regresó este mes. Ya la vimos y te la contamos… sin spoilers.

En lo que ha series y películas respecta, el dicho «Segundas partes nunca fueron buenas» ha sido confirmado innumerable cantidad de veces. Por suerte, la pandilla Wachowski’s Sisters – Straczynski – Netflix ha venido a demostrar que cuando se quiere, se lo puede desmentir.

Y es que la segunda temporada de Sense8, que nuestra plataforma de streaming favorita puso a disposición de su público el 5 de mayo, por muchas razones supera a la ya de por sí excelente primera entrega.

CAMBIA, TODO CAMBIA

Empecemos con lo que no me gustó: el cambio del actor que personificaba a Capheus me cayó muy mal. No trascendieron los motivos exactos por los que Aml Ameen dejó la serie. Si bien Deadline señala que la causa fueron diferencias creativas entre el actor y Lana Wachowski, todo el elenco apoyó la medida, lo que indica que o bien le están haciendo el aguante a su reemplazante, Toby Onwumere, o nadie se llevaba bien con Aml[1]. Lo cierto es que el nuevo «Van Damme» no me cierra para nada. Por más que el personaje haya crecido y cambiado de una temporada a la siguiente, creo que el carácter que le da Onwumere no es el correcto. Demasiado serio, demasiado duro, demasiado acartonado para mi gusto.

Para peor, de todas las subtramas, la menos creíble es la que lo tiene como protagonista: involucrarlo en política me parece un desacierto y cada vez que el eje de la historia pasaba por él, me daban serias ganas de saltearme las partes porque no lograba creerme lo que estaba viendo.

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MENOS ESCENAS PARA ADULTOS, MÁS ADULTEZ

Como señalaba en esta nota, una de las cosas que no me terminaban de cerrar en la serie desde su estreno era el exceso de escenas de sexo. En realidad, me provoca un sentimiento dual. Por un lado celebro que alguien se anime a mostrar homosexualidad masculina al mismo nivel que se muestran escenas de lesbianismo (generalmente más gratas a ojos de los varones heterosexuales) y tantos desnudos masculinos como suele haber femeninos. Por el otro, sostengo que la sobreabundancia de dichas escenas, cuando no son funcionales a la trama, le juega en contra a la serie.

En esta nueva temporada, las orgías han desaparecido. Solamente en el primer episodio, un especial de navidad de dos horas de duración estrenado el 23 de diciembre de 2016, se puede ver una muy larga escena de «sexo grupal» y eso se debe principalmente a que mantiene el estilo de la primera temporada. En el resto de los capítulos, la conexión entre los «senses» privilegia lo emocional antes que lo físico. El sexo sigue siendo parte de la serie, porque es parte de la vida de los personajes, pero no tiene un papel tan preponderante como en la entrega anterior.

NO ESTAMOS SOLOS

Al igual que su predecesora, la actual temporada intercala cámara lenta con el ritmo frenético de las escenas de acción. El principal agregado a la trama es el descubrimiento de la existencia de otros clanes, la mayoría de los cuales permanecen a la sombra para no ser descubiertos por la BPO, los malos malosos que persiguen a los senses. También aprenderemos mucho sobre el funcionamiento interno de esta organización, incluyendo la existencia de facciones opuestas en su seno.  Al mismo tiempo se avanza en las tramas individuales de los miembros del cluster. De las personas que forman el entorno de los senses, Amanita (Freema Agyeman), Dani (Eréndira Ibarra) y Ernando (Alfonso Herrera) siguen siendo los que se llevan la palma y colaboran para convertir a las subtramas de Nomi (Jamie Clayton) y Lito (Miguel Ángel Silvestre) en las más intensas. Y como si esto fuera poco, conoceremos más datos sobre Jonas (Naveen Andrews), Angélica (Jamie Clayton) y Whispers (Terrence Mann).

En realidad es tanto lo que aprendemos en tan solo diez episodios, que podemos llegar a terminar bastante confundidos. Se entiende que están construyendo un universo, pero deberían tomarse las cosas con más calma para evitar que el televidente se pierda.

sense8 Premiere

DEUS EX… TRACZYNSKI

Punto aparte merece el final. Sin ánimo de spoilear, les advierto que una situación que se va gestando durante toda la temporada se resuelve en los diez minutos finales del último episodio. Y decir que «se resuelve» es un poco generoso: pasa algo, pero no sabemos cómo. Esto es típico de J. Michael Straczynski, seguramente nos enteraremos en la próxima temporada de los pormenores de la situación… o quizás en un par de temporadas. Eso sí: si es fiel a su costumbre, la explicación, sea cual fuere, será satisfactoria. No es de los que te resuelven las cosas con un «deus ex machina», o como dirían Los Simpsons «un hechicero lo hizo». Así que hay dos perspectivas distintas en juego: la sobreabundancia de información por un lado y el que la resolución del conflicto principal quede sin explicar, al menos por el momento. Y así y todo, no les bajo ni un punto por ninguna de las dos cosas. Quizás es que me he vuelto un fanboy, pero creo que, si les gustó la primera parte, no los decepcionará la segunda.

Lo que es yo, me muero de ganas de ver una tercera temporada… aún no hay nada confirmado, aunque es muy probable que tengamos que esperar un par de años por ella. Pero apuesto a que valdrá la pena. De veras: es una apuesta.

 

[1] Acá iba un chiste con el apellido del actor y la palabra «mal», algo como «se llevaban mal con Aml» pero era tan malo que decidí obviarlo.

Tiene 45 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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