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Retruco: “Flor de Espadas”, de Nicolás Mobilia e Ignacio Segesso

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Retruco: “Flor de Espadas”, de Nicolás Mobilia e Ignacio Segesso

La editorial rosarina Multiversal renueva su catálogo con una ficción histórica ambientada en la Argentina de fines de 1930

El camino emprendido por la editorial de comics rosarina “Multiversal” es a estas alturas cuanto menos prolijo. Le toco nacer con una pandemia de por medio que se sumó a los vaivenes propios del mercado local. En este sentido es todo un logro que sobre el final del año pasado y pese a algún que otro retraso haya podido cumplir su plan editorial inicial que culminó tras la publicación de la novela de ciencia ficción post apocalíptica “Death Orb”. La obra del dibujante Alejandro Aragón se sumó a “Ichabod Jones: Cazador de Monstruos” (del rosarino Renzo Podestá) y “El último golpe” (del paranaense Lisando Estherren) con el fin de completar la etapa inicial de una colección denominada “De Exportación” caracterizada por recoger el trabajo que algunos dibujantes argentinos habían realizado exclusivamente para el exterior.

Concluida esta misión y con claras intenciones de ampliar su horizonte editorial, en la pasada edición de la convención de historietas Crack Bang Boom, Multiversal Ediciones presentó un cuarto libro que servirá también como puerta de entrada a una nueva etapa.

“Flor de Espadas. Primera Mano: El misterio de la lanza plateada”, de Nicolás Mobilia e Ignacio Segesso es la primera de las novelas gráficas enmarcas dentro de la colección “De producción Local”, nacida bajo la premisa de visibilizar por primera vez el trabajo de autores argentinos.

Es una apuesta fuerte sobre todo si tenemos en cuenta que recoge un género que no suele abundar en la historieta argentina como es el de la ficción histórica. “Flor de Espadas” responde al género de aventuras recordando página tras página a personajes como Indiana Jones. El trabajo ofrece mucho más que eso y si bien la referencia no le hace justicia, resulta eficaz en la tarea de ubicar al lector. Claro qué, tanto por la ubicación geográfica donde se desarrolla como por los elementos que forman parte de su historia, hablamos de un Indy en todo caso más argentino que el dulce de leche.

Se trata de un cómic ambientado en nuestro país entre las décadas de 1930 y 1940 que combina elementos de la literatura clásica nacional, así como de la novela negra y de aventuras. Lo particularmente interesante es que lo hace volcando datos, personajes históricos, elementos culturales y creencias que le serán cercanas al lector, dando forma así a una suerte de mitología netamente argentina.

Tiene referencias, por ejemplo, a la leyenda de la Salamanca, al juego del truco, a Los Siete Locos de Roberto Arlt y a parte de la obra de Manuel Puig. Con todo ello en juego, se desarrolla una historieta de aventuras en torno a una mítica lanza de plata que otorga poderes a quien la tenga, con el protagonista intentando evitar que caiga en las manos equivocadas.

“Flor de Espadas” puede conseguirse en comiquerías y librerías especializadas de todo el país.

La historieta:

“El ex bandido rural asiduo a los juegos de azar, conocido como Flor de Espadas, se ve envuelto en una intrincada historia de conspiraciones tras la búsqueda de una reliquia mística que lo lleva a embarcarse en una aventura de proporciones épicas a través de distintas regiones del inmenso territorio argentino en uno de los períodos más conflictivos de la primera mitad del siglo XX. ¿Podrá cantar truco y volver a Buenos Aires antes de que estalle la Segunda Guerra Mundial?”; de esta manera la contraportada de la novela gráfica resume brevemente su trama.

La historia comienza puntualmente en el año 1939, en el barrio de la Boca. Flor de Espadas protagoniza una pelea en un bar, donde muestra sus aptitudes físicas al tiempo que comienza a brindar indicios de su pasado. Es un malevo, un guapo del 900, que por si fuera poco ama los juegos de azar. Lector asegurado.

Las primeras viñetas dan cuenta de su apodo, de su lugar de origen, de un tiempo en el que estuvo vinculado con ciertos sectores de la mafia y de la vida “normal” que lleva en la actualidad como bibliotecario.

Esos capítulos iníciales se establecen como punto de partida para la construcción de una historia en la que el desarrollo del personaje protagónico es escaso. No en vano el título, en nombre también del juego y el azar, reza que esto se trata de “una primera mano”. De esta manera vislumbramos la intención de su guionista Nicolás Mobilia de instaurar un punto de partida desde donde darle prioridad inicialmente a la aventura. La historia del personaje, entendemos, llegará en futuras ediciones.

Es arduo el trabajo de campo emprendido por el autor. “Flor de Espadas” reconstruye no solo la ciudad de Buenos Aires de principios de siglo con personajes tan reales como pintorescos, sino que da cuenta del momento histórico en el que se sitúa. Sin dudas hay mucha documentación presentada, dependiendo la misma también del trabajo como docente de su autor.

Se trata de una novedosa ficción histórica (algo que la historieta extranjera ha trabajado en numerosas oportunidades) que consigue alejarse de los formatos acartonados para abrazarse a las libertades creativas.

Existen, por citar algunos ejemplos, menciones a la logia Lautaro, a los masones, a la mitología mapuche, a bestias como el Basilisco, a personajes como Rita Miranda (una viuda negra) y a villanos con nombres como Viejo Vizcacha o Yarará.

El retrato de época también se construye gracias a las referencias hacia la literatura argentina que emprende Mobilia. “Flor de Espadas” tiene algo de Roberto Arlt, Manuel Puig y Osvaldo Bayer y si nos alejamos de lo literario también encontraremos la influencia de cintas como Indiana Jones o historietas como “Corto Maltés” o “Las aventuras de Tintín”.

La parte gráfica es sencillamente admirable. Ignacio Segesso como artista plástico goza de una formación que le permite encarar este proyecto con diversos estilos y herramientas. Experimenta con la paleta de colores recreando paisajes y climas muy pero muy variados. Su raíz es claramente la pintura y por eso las pinceladas abundan en cada uno de los fondos propuestos. Si bien es menos ambicioso su juego con los personajes (clásicos en su concepción) se permite probar con rostros desdibujados y pixelados saliendo siempre airoso.

La obra en sí goza de un acabado cercano a lo pictórico, característica que permite dimensionar la fuerte apuesta que trajo consigo su edición en formato físico. Reflejar la paleta de colores tal y como la ideo el artista es una tarea que difícilmente llegue a la perfección. Por ello estas 64 páginas a todo color recogidas en un único tomo por Multiversal Ediciones resultan ante todo gratificantes. Hay cosas por mejorar por supuesto, pero son perceptibles solo para aquellos que tuvimos la oportunidad de contrastar esta edición con la digital.

Flor de Espadas: Primera mano” es gracias a su poder de iniciativa y ganas de innovar, una obra que sale de lo común. Indaga de manera fresca en nuestra historia y consigue generar empatía sobre todo en aquella parte del público capaz de captar algunos de sus guiños y referencias. También es cierto que varios de los datos volcados sobrecargan el relato, dando la impresión de que están ahí solo para demostrar la bibliografía leída. Sin embargo, la mayor parte del tiempo la historia fluye obligando al lector a no abandonarla hasta su última viñeta.  Ignacio Segesso y Nico Mobilia han construido un personaje local que desborda carisma y que merece indudablemente emprender nuevas aventuras.

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Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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