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Hi Score Girl y la impunidad de la adolescencia

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Hi Score Girl y la impunidad de la adolescencia

Reseñamos una de las series de anime con mayor impacto en el último tiempo. Una historia de amor adolescente con fuerte dosis de comedia que parece del montón pero que lejos está de serlo.

Hace apenas unos días concluí el visionado de uno de los animes de los que más he escuchado hablar en el corto tiempo. Es menester precisar que hacía mucho tiempo que no consumía nada procedente del país del sol naciente, algo que, vale la aclaración, incansablemente hacia en mi adolescencia. Creo casi fervientemente que no existe niño o adolescente criado bajo la tutela de canales como Magic Kids o Locomotion que no haya caído rendido frente al anime por aquellos años. Mi generación fue testigo de la segunda gran oleada de anime teniendo como estandartes producciones hiperpopulares tales como Dragon Ball, Sailor Moon, Caballeros del Zodiaco y Supercampeones. El dato no es casual sino que sirve para sustentar de algún modo la opinión que viene a continuación y que no es otra que la de un viejito que ya ha visto mucho. Hi Score Girl es un modesto producto, carente de sorpresa, pero que sin embargo funciona muy bien. Una completa delicia.

La serie de anime, disponible en Netflix, consigue en apenas 24 capítulos presentar una historia simple y llena de personajes queribles. El gancho, por el que muchos entraron y del que también caí preso, es su continua referencia al apogeo de las salas recreativas y su ambientación, en consecuencia, en los inicios de la década del 90. Lo particularmente importante y acá discrepo con casi todo el mundo, es que si bien su título remite a los fichines nunca son lo más importante. Muchos la reducen a una serie destinada a solo amantes de los videojuegos, poniendo el acento en la nostalgia, sin embargo eso es lo de menos. Incluso si tenemos esto presente notaremos que sus primeros capítulos resultan un tanto forzados cuando mencionan fecha de salida, trucos o historias de los juegos. A medida que la historia avanza estas citas van perdiendo peso para ocupar su verdadero rol: el de acompañar y nunca superar en importancia a la de sus personajes protagonistas. Es ante todo, una historia de amor adolescente con una fuerte dosis de comedia.

El anime está basado en un manga homónimo de Rensuke Hoshikiri publicado en el año 2013. Toma como punto de partida el año 1991, año de lanzamiento Street Fighter II, para presentarnos la historia de Haruo, un niño fanatizado por los videojuegos (especialmente los de pelea) y los avances tecnológicos de estos.

Es jugando al clásico de Capcom donde conocerá a la silenciosa Akira (no dice una sola palabra en toda la serie), una compañera de clases con la que forjará una fuerte rivalidad. Akira es demasiado calma y lo supera ampliamente en técnica, motivo que llevará a Haruo a intentar tenazmente perfeccionarse y superarla. Esta competitividad pronto dará lugar a la admiración y a una historia con tintes amorosos que se verá revolucionada con la llegada de una nueva chica llamada Koharu.

Con este triangulo amoroso como móvil la historia ira avanzando. Los personajes crecerán y tendrán nuevas aspiraciones e inquietudes. Paralelamente también lo irá haciendo la industria de los videojuegos por lo que veremos continuas referencias a lanzamientos en materia de arcades y consolas hogareñas. Hay un camino transitado a la par de la Super Nintendo, de Saturn y de PlayStation. La serie no escatima en ofrecer detalles técnicos y movimientos especiales de algunos personajes. Incluso Haruo a través de su imaginación se permite  dialogar con alguno de ellos. Sus charlas con Guile y Zangief en ocasiones pueden ser muy graciosas.

Las distintas percepciones de la realidad, el paso del tiempo y la impunidad propia de la adolescencia son tópicos por donde deambula la serie.

Y en una, quizás casual, aproximación al cine de Linklater (autor y director de la trilogía “Antes del amanecer”, “Antes del atardecer” y “Antes del anochecer”) el relato presenta un quiebre temporal con el que verdaderamente gana mucho. Se permite avanzar unos años y con ello brindar el tiempo que irónicamente necesitan los personajes para reencontrase (hay una escena en un aeropuerto mágica por donde se la mire que bien evidencia ese antes y después).

Su planteo en dos tramos hace aún más notorio y autentico el crecimiento de los protagonistas. En Hi Score Girl podemos sentir tanto el proceso de enamoramiento de sus personajes como así también la incertidumbre por el futuro que les espera. Hay mucha vitalidad, frescura e incluso un fuerte coqueteo con la sexualidad.

El personaje de Koharu es quien mejor entiende este despertar sexual ofreciendo algunos de los diálogos más directos e intimidantes que yo recuerde. Desde hoy uno de mis personajes favoritos.

Una trama simple pero lejos del montón y un final, que de ser el definitivo, será perfecto son los ingredientes que hacen de High Score Girl una comedia romántica imperdible.

Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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