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El Spiderman de Stan Lee Pte III: Los últimos números de “The Man”

Cómics

El Spiderman de Stan Lee Pte III: Los últimos números de “The Man”

Manuel García Muro repasa la última etapa del viejo Stan al frente de Spiderman, donde acercándose al número 100 comienza a presentar para el personaje una realidad no muy distinta a la de sus lectores

Tal como vimos en la nota anterior, la llegada de John Romita dio a Spiderman el toque necesario para seguir cosechando éxito en la Marvel naciente  de fines de los ’60, pero ya el número 100 se iba acercando, y Stan Lee veía, poco a poco, la finalización de su etapa. Estos últimos tramos,  mostraron una realidad muy cercana al lector y, en algunos casos, marcaron mucho a la industria superheroica estadounidense.

Un poco de contexto: no fueron solo dos

Estamos en 1968, tras 20 números en la serie de Amazing Spiderman, John Romita se dio cuenta de que Ditko no regresaría a dibujar al arácnido, y que él debería hacerse cargo, junto con Stan Lee, de hacer funcionar y mantener el éxito que el personaje estaba teniendo. Recurrió  a la ayuda de varios dibujantes clásicos de Marvel como Don Heck y John Buscema, y a  futuros reemplazos suyos, como Jim Mooney y Gil Kane. No es que Romita se ausentó totalmente sino que trabajo más que antes, entintando, arreglando cuestiones de los otros dibujantes que a Lee no le gustaba, y haciendo bocetos de casi todos los números en los que no llegaba a lápiz completo.

Análisis de los números 59 a 100 y el Annual 5 de Amazing Spiderman

Tras varios números de “quiebre” como fueron los del 39 al 58, era seguro que Lee y Romita se tomarían unos números de “transición”, éstos son, en mi opinión, los números 59 al 68, en dónde lo más trascendente son los problemas de Peter para mantener su relación con Gwen Stacy ocultándole su doble vida, y la ausencia prolongada de personajes como Mary Jane y Harry, quienes aparecen esporádicamente durante éstos números. Sumado a esto, Kingping busca lavarles el cerebro a las personas más influyentes de New York,  los dos Buitres buscan vengarse del arácnido, y el capitán George Stacy empieza a ser un aliado más del cabeza de red en su lucha contra el crimen.

La tablilla y la rebeldía estudiantil

El número 68 marca un punto de inflexión en dónde Stan Lee empieza a meter a Spiderman en el contexto de la sociedad estadounidense de la época. Da comienzo a la denominada “Saga de la tablilla” con la presentación de  Randy Robertson, hijo de Robbie uno de los jefes de Peter en el Bugle. El guionista nos mostraba el prototipo de joven “rebelde” de fines de los ’60, ya que este realiza una revuelta estudiantil por una decisión de la universidad que perjudica a los estudiantes de más bajos recursos. La famosa tablilla, que da su nombre a la saga, es la principal muestra en la sala de exposición universitaria y centro de la manifestación, Kingping, aprovechando la confusión, decide robarla escapando del arácnido. En el siguiente número el villano es capturado, pero declara que Spidey estaba trabajando con él, por lo cual, el cabeza de red vuelve a ser considerado amenaza.  Esta saga culmina en el número 75, e involucra a villanos como el Lagarto y el Shocker.

Los padres de Peter

Otro momento interesante de esta última etapa se da en el Annual 5, dónde Peter descubre la historia de sus padres, y como murieron exactamente. Es la primera aparición de Richard y Mary Parker, y se nos cuenta que fueron espías que trabajaban para Red Skull, Peter, al no creer esto, decide recopilar información para limpiar sus nombres.

Por fin desenmascarado: Peter y sus problemas siempre presentes

En cuanto a las relaciones personales estos números se centran en la relación que Peter busca mantener con Gwen Stacy, ocultándole su doble identidad. Esto ocasiona que siempre llegue tarde y nunca tenga tiempo para avanzar lo suficiente en la relación que está llevando con la hija del capitán de la policía, quién empieza a sospechar de Peter.

Sumado a lo explicado en el párrafo anterior, en el número 87 de la serie, Peter empieza a debilitarse y sus poderes arácnidos empiezan a fallar, o desaparecer, de a poco. Tanto es la fiebre y la desesperación del mismo, que llega a revelar su identidad a su grupo de amigos en pleno cumpleaños de Gwen. Obviamente esto es resuelto rápidamente, pero volvemos a ver cómo un Peter asustado cae en la desesperación, no solo porque Spiderman no podría ir a ningún hospital, sino porque no tiene amigos/as o compañeros/as en quienes apoyarse. Algo que aquí se deja ver más que en ninguna otra situación anterior.

La Muerte del Cápitan George Stacy; como siempre, Doc Ock

Como dijimos en las dos notas anteriores, sin dudas el Doctor Octopus es el némesis indiscutible de Spiderman en esta primera etapa. Cada vez que el siniestro Otto Octavius aparecía, algo malo pasaba, y en esta ocasión, no hay excepción, ya que, el villano escapa de la prisión y toma de rehenes a los pasajeros de un avión, afortunadamente Spiderman frustra sus planes, dejando al Doctor aparentemente muerto en una explosión. Pero sabemos que eso no sucede, Octopus vuelve para vengarse del arácnido, ocasionando la muerte del capitán George Stacy, con su últimas palabras, revela a nuestro amigable vecino que siempre supo de su identidad secreta y le pide que cuide a Gwen, pero ésta, en una profunda tristeza y amargura, decide irse a Londres para cambiar de aire, dejando a Peter sólo, sin la mujer que ama.

La trilogía de las drogas y el regreso del Duende Verde (The Green Goblin)

Después de un número en dónde Peter intenta, con resultados frustrantes, encontrar a Gwen en Londres asistimos al segundo gran momento de estos números, la denominada “Trilogía de las drogas”.

La historia detrás de esta historia nos dice que, en 1971, Stan Lee recibe una carta del Departamento de Salud y Bienestar, en donde se le pide que aborde el tema de las drogas para concientizar a la gente joven, ya que, la misma se identificaba muchísimo con el personaje arácnido de Marvel.

Vamos a la historia del cómic, no sin antes recordar que Norman Osborn estaba amnésico sobre su identidad del Duende Verde y la de Peter como Spiderman, y que Harry y Mary Jane están saliendo juntos. Dicho esto vemos una historia muy cruda, en relación a las anteriores, empezamos con un chico caminando por la cornisa de un edificio completamente influenciado por las drogas, que es rescatado por Spiderman de una muerte segura. A partir de aquí, se nos empieza a denunciar como los estupefacientes atacan a las clases más pobres, en este caso la población negra que vive en los suburbios, y como los ricos, como Norman Osborn,  no hacen nada para disminuir la brecha de desigualdad social, ayudando a los más desfavorecidos.

Dónde entra la genialidad de Stan Lee es en la elección del personaje de Harry como la victima de las drogas (hasta este momento, sus apariciones eran muy breves, o nulas). Recordemos que Harry Osborn es un personaje con poca autoestima, a la sombra de Flash Thompson, y enamorado de Mary Jane Watson. Además, es un niño rico que lo tiene todo, con esto Lee nos deja en claro que las drogas no son sólo cosas de los negros o los pobres, ya que, un ataque de celos será detonante de la caía de Harry en las pastillas.

Descubrimos que Harry tiene, en el baño del departamento que comparte con Peter, un armario bien surtido de pastillas de todo tipo y, si se le acaba, se baja y el “dealer”, o “transa”, de la esquina siempre tiene algo para él.

El guionista deja al descubierto la doble cara de las drogas, por un lado, la amabilidad de la persona que te las ofrece, pero que luego te convierte en su esclavo y, por otro, los efectos peligrosos del consumo de la misma, los cambios que produce, y que nadie está a salvo de caer en ellas, ni ricos, ni pobres.

La historia de tres números, que dicho sea de paso suma a todo lo dicho el regreso del Duende Verde, finaliza con  Harry y Norman hospitalizados, y Peter se reencuentra con Gwen, quien volvió de Londres, y ambos se besan.

Dicho todo esto, el Cómics Code (el ente regulador de los cómics estadounidenses) rechazo el primero de estos  números y no lo aprobó, pero no bastaba para desafiar el pedido del gobierno a Stan Lee, éste buscó el aval de Martín Goodman (Presidente de la editorial) para que publicaran las revistas sin el sello de aprobación del Comics Code, Goodman corrío el riesgo. Lo que ocurrió fue un avance primordial sobre un ente ya anclado y absurdo, que fue perdiendo cada vez más y más poder en la industria.

Conclusiones: Lee se va, pero no tanto

Estos números marcan el fin de la etapa del famoso co-creador del personaje, sin embargo, no se apartará por completo del mismo, ya que, volverá en algunos números siguientes, y siempre será fuente de consulta para el siguiente guionista titular de la serie: Gerry Conway, al menos en sus primeros números.

¿Cómo cierra su etapa el gran Stan? Una historia sobre la concientización del trato a los presos en las cárceles, con Peter consiguiendo un salario fijo en el Bugle y buscando conseguir dinero para llevar a Gwen a una cita. Hay otra historia que es el comienzo de la saga de los seis brazos, dónde descubrimos que Peter, buscando anular sus poderes para dejar de ser Spiderman y vivir una vida normal, bebe una fórmula que le ocasiona el crecimiento de dos extremidades en su cuerpo. Es obvio que el guionista había planeado esto con el siguiente escritor, quién casualmente, en contra de casi todos los otros títulos de la editorial, no se quedo mucho tiempo en la revista. Por supuesto, ese escritor era Roy Thomas

Cómo verán, la etapa “fundadora” de Spiderman está llena de momentos destacados y referenciados, que llevaron al personaje a la fama y al éxito, convirtiéndolo en la cara de Marvel de aquí en adelante. Si bien la editorial fue evolucionando cada vez mejor, y muchísimas historias vinieron a llevarla a los primeros números de ventas, el arácnido fue un éxito desde el primer momento y, como vamos a ver en futuras notas, lo será por casi dos décadas más.

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