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Leandro Fernández y “La vieja guardia”

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Leandro Fernández y “La vieja guardia”

Cristian Oliva charlo con el dibujante del cómic en el que se basa el exitoso film de Netflix

En plena pandemia y frente a la recomendación de quedarnos en casa, en muchos casos no existe un mejor plan que sentarnos y disfrutar de un nuevo producto audiovisual. Prueba de ello es el crecimiento sostenido de suscriptores que las plataformas de streaming han cosechado a lo largo de estos últimos meses. La batalla, por lo menos en nuestro país, se circunscribe mayoritariamente en torno a la longeva Netflix y Amazon Prime Video. Las producciones propias de estos gigantes se suceden día tras días con claras intenciones de ganar terreno uno sobre otro.

Con este marco de por medio, y frente a la incertidumbre en torno a la apertura de las salas de cine tradicionales, no deberían sorprendernos los numerosos “clicks” que la película “The Old Guard” recibió desde el pasado 10 de Julio, fecha de su estreno.

La producción de la plataforma internacional Netflix se destaca no solo por estar protagonizada por la actriz sudafricana ganadora del Oscar Charlize Theron sino por estar basada en uno de los comics más populares de los últimos años. “La vieja guardia” (tal el nombre del film en Latinoamérica) adapta el comic homónimo norteamericano escrito por Greg Rucka y dibujado por el talentoso santafesino Leandro Fernández.

El artista

Fernández es casildense, tiene 47 años y formó parte de la primera camada de diseñadores gráficos egresadosde la ciudad de Rosario.

Su vínculo con la historieta surge desde muy temprana edad ya que su padre era un asiduo lector y coleccionista de ejemplares nacionales e internacionales.  Por su casa pasaron tiras como las de Astérix, Lucky Luke, Cimoc, Zona 84 y Fierro.  Si a esto le sumamos su amor por el cine no debería extrañarnos que su profesión se volcará hacia las expresiones artísticas.

“Pertenezco a una generación donde las historietas eran algo que estaba presente en todos lados y al alcance de todo el mundo. Era muy popular y de las pocas opciones de entretenimiento que teníamos. Y también tenían la particularidad de ser producidas en Argentina. Desde los años ’50, hasta los ’80 había una gran producción en el país, donde autores, escritores y dibujantes producían mucho y de muy buena calidad. Es por eso que esto era un lenguaje común para quienes éramos chicos por entonces.

A todo esto hay que agregarle que en mi casa había un interés particular por ellas, y mi papá solía comprar otras más específicas, saliendo del gusto general. A las que todo el mundo conocía, producidas por la Editorial Columba, como El Tony, Dartagnan, Fantasía, Intervalo, etc, yo les podría agregar lo que me llegaba a través de él, como Astérix, Lucky Luke, la revista Humor, algunas reediciones de material francés, etc.

También, en su momento, pude disfrutar de una colección de Clásicos de la Literatura Universal en formato de historieta… o las que venían dentro de otras revistas, como suplemento… la historieta estaba muy presente.

Ya más tarde, él mismo se ocupó de alcanzarme cosas más novedosas como la Cimoc española, Zona 84, o la mismísima Fierro argentina. Y ahí se abrió la puerta a ver cosas nuevas, una forma distinta de contar historietas”, sostiene Fernández.

En más de una ocasión le preguntaron en torno a sus influencias y siempre remarcó la huella que le dejaron artistas de la talla de Hugo Pratt y Mike Mignola en el extranjero y locales como Alberto y Enrique Breccia, Carlos Meglia y Horacio Altuna.

Incluso sus primeros trabajos formales los hizo como asistente de dos grandes ilustradores rosarinos a nivel mundial Marcelo Frusin y Eduardo Risso.

“Tengo distintos tipos de influencias, de las que llamo “inconscientes”, porque las asimilé sin darme cuenta, sin conocer quiénes eran los artistas, o bien las que buscaba con una intención concreta cuando me empecé a involucrar más seriamente en el aprendizaje del dibujo de historietas.

Entre las primeras se encuentran toda la amplia generación de dibujantes de Columba y la historieta que se leía popularmente en Argentina, como Altuna, Zaffino, Mandrafina, Vogt, Salinas, Zanotto, Pedrazzini, Risso y por supuesto, internacionalmente, Uderzo y Morris.

Los artistas que salí a buscar, ya de forma consciente, fueron Pratt, Manara, Frank Miller, Breccia (Alberto y Enrique),Toppi, Liberatore, Frazzetta, Meglia, Mignola, Alex Toth, Bernet y tantos otros… la lista es muy larga, siempre se me pasa alguien.”

En búsqueda de nuevos desafíos un día tomó la decisión de probar suerte en las “grandes ligas” y, ahorros mediante, viajó para presentar su material de trabajo en diversos estudios de Europa y Estados Unidos. Una práctica habitual en una época, no demasiado lejana, en la que internet era aún un completo sueño. Entre risas alguna vez contó que “investigaba para hallar las direcciones de los grandes estudios” y que más de una vez y habiendo manejado por todo Los Ángeles al llegar encontraba que la dirección conseguida “no era más que la de la casilla de correo”.

Gracias a sus más de 20 años de carrera fuera del país, la obra de Leandro Fernandez ha conseguido el respeto de la industria del cómic en su totalidad. En el mercado europeo se destacó en la revista italiana Intrépido, de Milán, donde hizo algunas de las historias cortas mientras que en el mercado americano trabajo para Marvel, Image, Oni Press y DC Comics. Allí desplego su talento retratando personajes arraigados en la cultura popular como Wolverine, The Punisher, Hulk y Deadpool. A lo largo de los años trabajo con autores de peso como Peter Milligan (The Discipline, The Names), Garth Ennis (Punisher MAX) y Bryan Hill (American Carnage). Tuvo el honor de ser nominado en el año 2003 al Eisner (una suerte de premio Oscar referido a la industria del comic) por Queen& Country: Crystal Ball como mejor historia serializada, donde ya trabajaba bajo el guion de Greg Rucka.

También ilustró el libro técnico Luces y sombras, un tutorial para estudiantes y artistas que forma parte de la colección Master Drawing Course de la Editorial Dícese (Argentina), y que en la actualidad se ha publicado en distintos idiomas, en varios países.

Con Rucka y frente al pedido de “hacer una historia de acción con inmortales” se reunió nuevamente hace tres años para dar forma al comic adaptado por Netflix “The Old Guard”. En la actualidad se encuentra trabajando en un nuevo tomo de la historieta:”The Old Guard: Force Multiplied”.

Este 2020 lo encuentra en el pico de popularidad y con una atención inusitada de parte de los medios. “Es una situación algo particular… como el estreno de la película se dio durante la pandemia, hasta ahora todo lo que percibo es de manera remota… o en pantallas, o en periódicos, pero no personalmente. Si bien entiendo el alcance mucho más masivo de una película en relación a un cómic, hay cosas que al no haberlas podido ver en contacto directo con la gente, con lectores, no termino de comprender, o de asimilar”, expresa Fernández.

En cuanto a su futuro y deseos por cumplir dice “considero que es necesario ir renovando los sueños, porque a veces uno va cumpliendo algunos, y otras veces los sueños van caducando… algo que me interesa ahora puede dejar de hacerlo más adelante, si no logro concretarlo. Pero tengo que darme cuenta de eso, y darle de baja como cuenta pendiente para pasar a lo nuevo, que seguramente será más estimulante. Uno de los sueños que siempre tuve a nivel laboral es dibujar una historia larga de Alan Moore. Lo tuve desde hace mucho, lo veo muy difícil de lograr, pero siempre se mantuvo presente como un deseo. Me gustaría mucho”.

LA PELICULA:

El recientemente estrenado film, que adapta los primeros cinco episodios de la historieta, también se destaca por enaltecer la figura femenina en un formato en el que la mayoría de las veces prevalece el género masculino. Además de su directora, Gina Prince-Bythewood, y su productora y protagonista absoluta Charlize Theron, se destacan profesionales mujeres en el departamento de edición, en los efectos visuales, en el diseño de vestuario y en los arreglos musicales.

La mención no es casual ya que frente a un film de acción que para muchos puede ser considerado como de “manual”, la presencia de mujeres fuertes otorga frescura y porque no una renovación para el género.

Acerca de la concreción del film Fernández afirma que desde la aparición de la productora, las cosas se fueron sucediendo relativamente rápido y en una progresión muy acelerada… cada vez que nos reuníamos con Greg eran noticias nuevas, y muy interesantes… todo se iba sucediendo muy vertiginosamente. Lo que tengo más fresco fue el momento en que me dijo que se había acercado Charlize e iba a ser la protagonista y productora… estábamos en un restaurant en New York, en una especie de almuerzo tarde – cena temprano, a las 4:30 de la tarde, fue un momento muy intenso, nos pusimos muy contentos, y ahí dijimos esto va en serio”.

“La Vieja Guardia” si bien se ambienta en la actualidad, tiene un grupo de personajes protagonistas que han participado en diversos momentos fundacionales de la historia. Este equipo de mercenarios cuenta con la fortuna o desdicha de vivir eternamente, característica que los lleva a emprender aquellas batallas que consideran justas.

“Además de la habilidad de no morir que tienen los personajes, lo interesante de la historia tiene que ver con el conflicto y la carga emocional que llevan al haber tenido vidas tan largas. Los problemas en la humanidad se repiten desde hace siglos sin solución alguna y el grupo no es ajeno a esto”, analiza Fernández.

La actriz Charlize Theron es uno de los grandes logros del film. Desde hace años ha conseguido que su nombre se asocie al cine de acción gracias a su trabajo en películas como Mad Max: Furia en el camino (2015), de George Miller, y Atómica (2017). La sudafricana interpreta a Andrómaca de Escitia, una torturada heroína con gran experiencia en combate.

Para este papel se sometió a largos entrenamientos para aprender el manejo de armas antiguas y dominar técnicas de combate mano a mano, boxeo y diversas disciplinas japonesas.

Andy comanda este grupo de humanos inmortales, capaces de sanar sus heridas en cuestión de segundos, conformado por Booker (Matthias Schoenaerts), Joe (Marwan Kenzari), Nicky (Luca Marinelli) y la joven Nile (Kiki Layne) a la que deberán ayudar a descubrir su verdadero potencial.

“Lo más preciado para Andy es su equipo. Ellos son su única familia y la razón por la que sigue existiendo – dice Theron-. Luchan por lo que consideran es el bien mayor: mejorar la sociedad y el mundo y proteger aquienes más lo necesitan. Pero su inmortalidad hace que se sienta cansada y frustrada, y,cuando la conocemos, no está convencida de continuar luchando, ya que parece no haber hecho ninguna diferencia en todo este tiempo”.

Hay un villano de turno y proviene de la industria farmacéutica. Merrick interpretado por el actor Harry Melling intentará hacerse con el ADN de los protagonistas para descubrir y comercializar un producto tendiente a asegurar la vida eterna. De ahí en más hay traiciones, misteriosos personajes y unas buenas coreografiadas de acción. El film se permite, solo por momentos, indagar respecto a lo tomentoso de “vivir numerosas vidas” y perder una y otra vez a seres queridos. Lo hace sin nunca desviarse de su objetivo principal: convertirse en una franquicia popular con varias continuaciones.

“Queríamos que esta fuera una película de acción trepidante, y que se sintiera fresca y original, que no sacrificara el alma y el dramatismo de la historia central. Nos propusimos hacer una película real y dinámica, con personajes y problemas que no hemos visto antes en el género”, sostuvo su actriz principal.

Si vale destacar como han conseguido a fuerza de escenas calcadas y el correcto uso de luces y sombras que “Historieta y cine puedan dialogar”. Es sabido que ambos autores participaron activamente para conseguir este correcto traslado (incluso el autor Greg Rucka fue unos de los guionistas del film).

Frente a esta situación y los sentimientos en torno a ver el comic trasladado a la pantalla Fernández dijo  Cuando cedimos los derechos para la adaptación fue un momento de entender que había que soltar la obra y dejar que se hiciera lo que la productora quisiera hacer con ella. Y mi temor era el de verme en esa situación tan frecuente donde el autor finalmente tiene que hacer un esfuerzo para despegar su obra de la adaptación, porque no se ven reflejadas entre sí, o porque la nueva versión no lo satisface, etc.

Tengo que decir que, por suerte, este no ha sido nuestro caso. Al enorme talento de la directora, y su manera tan interesante de trabajar, se le sumó el hecho de tener una intención concreta de respeto y de atención hacia el cómic original, lo que finalmente llevó al resultado final de una película con la esencia de la historieta, pero a la vez con peso propio y un planteo visual muy atractivo, desde mi poco objetivo punto de vista, claro está.

Pero, concretamente, puedo decir que la película me gusta mucho, es muy sólida, hay un enorme respeto por el cómic, y me gusta sentirme vinculado a ella. Me siento orgulloso.

El resultado es una película completamente divertida y de una estética maravillosa.

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Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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