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Brigada Costa del Sol: la Miami Vice ibérica

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Brigada Costa del Sol: la Miami Vice ibérica

El Doc Regresa tras larga y quizá desapercibida ausencia, para contarte de qué va una serie injustamente menospreciada.

La oferta de producciones españolas en Netflix Latinoamérica es enorme y hay para todos los gustos. Desde los novelones como Vivir sin permiso (2018 – 2020) hasta las megaproducciones a las que Netflix convirtió en éxito, como la infladísima Casa de Papel (2017 – ), pasando por producciones de época como La Catedral del Mar (2018). Y de vez en vez, alguna joya como El sabor de las margaritas (2018), Si no te hubiera conocido (2019) o Crematorio (2011). En algún punto entre todas esas, con algo de lo bueno de cada una, se sitúa la (mini)serie de la que hablaremos a continuación.

THAT ’70S SHOW

Brigada costa del Sol nos sitúa en la España de finales de los setenta. Una época convulsiva, en la que «el destape» que llega de la mano de la incipiente democracia choca con la mano dura de un franquismo que se niega (y por desgracia, sigue negándose) a morir. Mientras el lema oficial es «la juventud española no se droga», el hachís proveniente de Marruecos inunda las calles del país. Gran parte de ese «chocolate» entra a través de poblaciones costeras, como Torremolinos, dónde transcurre la historia.

Sus protagonistas son los miembros de la recientemente creada División de Estupefacientes de Torremolinos, conocida oficialmente como Brigada Costa del Sol y extraoficialmente como Los Patanegra. Bruno Lopez (Hugo Silva), Sebastián Terrón (Jesús Castro), Martín «Jipi» Pulido (Miki Esparbé), Leo Villa (Álvaro Cervantes) y Lucas (Joaquín Galletero). Los antagonistas son varios, pero uno de los principales permanece «oculto a plena vista»: Reyes (Jorge Usón), dueño de una discoteca local que está haciendo sus primeras armas en el negocio de las drogas y su esposa Marielena Pacheco Ortiz (Cayetana Cabezas), que se irá mostrando poco a poco como una verdadera Dama de Hierro. Pero los auténticos «malos molosos», como me gusta decir a mí, son los Hermanos Peña: Cristóbal «Cristo» Peña (Jorge Suquet) y Atilano «Atila» Peña (Daniel Holguín). Dos exlegionarios que representan lo que en Argentina supimos llamar «mano de obra desocupada» (militares o paramilitares reciclados como fuerza de choque de políticos o criminales. U otros criminales, quiero decir).

BUDY MOVIE

La serie es una especie de Buddie Movie Grupal. Cada uno de los policías tiene su personalidad y su trasfondo: Bruno es el que se salta las reglas y va por libre, un lobo solitario que solo confía plenamente en su instinto y en Terrón. Este, por su parte, guarda un secreto que lo tortura y le hará tomar mas de una mala decisión. Martín tiene pinta de bohemio (no por nada Bruno lo apoda «el Jipi») pero es el más inteligente, el que mejor juega en equipo y actúa «según el libro». Leo es el hijo de un General, que carga con el peso de ser la oveja negra de una familia rica y fascista. Lucas es el único «soldado raso» entre tantos oficiales y actúa como alivio cómico muchas veces, aunque en otras es el único que ve lo que todos los demás pasaron por alto.

Como para salar un poco las heridas, entre medio se meten, claro está, los amores. Para eso contamos con la desinteresada colaboración de Yolanda «La Buhíta» Morales (Sara Sálamo), que será el lado más importante de un triángulo amoroso que pronto deviene en rectángulo. Yolanda es la hija de El Búho, un pescador que decide hacerse una diferencia trayendo hachís y lo paga con su vida, buscando venganza la chica se meterá en el camino de Los Patanegra… y en la cama un par de ellos.

La fórmula no podría ser más remanida y sin embargo funciona perfectamente. Será porque el balance entre romance y acción, entre vidas personales e investigación policial, está muy bien logrado; será porque el argumento, sin ser una maravilla, se reserva las suficientes sorpresas como para tenernos prendidos y dosifica el humor en las proporciones justas como para aliviar la tensión. Pero lo cierto es que funciona.

Mucho tiene que ver la ambientación, a la que no se le escapa detalle a la hora de hacernos creer que estamos de vuelta en los setenta. Si hasta la presentación está filmada en tonos sepia. Las actuaciones tienen mucho que ver en lo bueno del resultado final, por una vez no encontré malas interpretaciones a las que criticar. Me sorprendió sobre todo Jesús Castro, cuya participación en Mar de Plástico (2015 – 2016) había sido lamentable. Has recorrido un largo camino, muchacho.

TIEMPO Y FORMA

Brigada Costa del Sol se compone de 13 episodios de poco más de una hora de duración en promedio. El final de esta entrega cierra el arco argumental, pero deja un tremendo gancho para una segunda parte que hasta donde sabemos, lamentablemente nunca llegará. La producción española no tuvo buenos números en aire y no parece que Netflix vaya a rescatarla. Es una pena, porque sin ser una obra maestra, se atreve a romper con fórmulas pochocleras o telenovelescas, que sí han triunfado. Pero qué se le va a hacer… millones de moscas…

 

 

 

 

 

 

Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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