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“V de Vendetta” El cómic que trasciende a través del tiempo

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“V de Vendetta” El cómic que trasciende a través del tiempo

Manuel Garcia Muro recomienda la obra de Alan Moore y David Lloyd constituida en un clásico comiquero.

Conocida por el publico general por la, en mi opinión infame, película del año 2006, el comic V de Venganza (V for Vendetta en su idioma original) es un comic, algunas utilizan el termino novela grafica, del guionista británico Alan Moore  y el dibujante David Lloyd, quienes iniciaron la obra en la revista inglesa Warrior en 1981, solo para poder  concluirla 7 años después, tras la cancelación de dicha revista y cinco años de párate. Pero, quizás su edición más conocida es la que nos llego por la línea Vértigo de la editorial  DC comics, cuya editora fue la mítica Karen Berger. En los siguientes párrafos, haremos un análisis de pocos spoilers, para volver a  recomendar esta obra que es ya un clásico del mundo comiquero.

Los personajes y su contexto

En sus primeros capítulos, se nos va presentando a los personajes principales de la obra, Eve Hammond, y “V”. La primera una adolescente de 16 años, huérfana, que, al no alcanzarle los recursos para sobrevivir, opta por prostituirse, solo para cometer el error de  ofrecérselo a un policía secreto del gobierno, quien decide, como castigo, violarla. Aquí entra “V”, nuestro protagonista principal, quien la salva y se la lleva a su escondite, en donde la joven, ira, de diversas formas, aprendiendo las enseñanzas de nuestro enmascarado protagonista y su forma de ver el mundo.

Podríamos definir a “V” como un “terrorista” o un “subversivo”, pero creo que la interpretación va de la mano del lector de la obra, y puede ir variando a lo largo de la misma, según sus acciones. Calando más hondo en los personajes, vamos conociendo de a poco la historia de nuestro protagonista, portador de la máscara de Guy Fawkes (famoso por su complot fallido de asesinar al rey y  explosionar  las Casas del Parlamento, conocido como “La conspiración de la pólvora”) y su búsqueda de vengarse de las personas que arruinaron su vida, pero su verdadera cruzada es la de atacar todo el orden vigente que  el estado propagandística predica, mediante sus  instituciones, como única forma de situación posible. Los ataques a edificios e importantes personas del régimen son una fachada para demostrar su verdadero punto, la importancia del individuo, de la persona, de la libertad individual, por encima de ese cuerpo ordenado e inalterable que muestra ser el Estado presentado y de las capas de la sociedad, en este caso adormecida.

Los personajes secundarios, no lo son tal cual, ya que comenzamos a ver su transformación desde el principio de la obra y lo más claro de la misma es mostrar que cada pieza importa e impacta en el devenir de las causas y consecuencias de los mismos acontecimientos narrados.

El contexto donde se desarrolla la obra es el de una post-guerra nuclear, donde Inglaterra, tras  una época de caos y desesperación, es presidida por Fuego Nórdico, un partido político ultranacionalista de derecha, quien imparte un totalitarismo, donde se abren campos de concentración (llamados “de asentamiento” por los miembros del partido) en donde se experimenta  y tortura, judíos, musulmanes, homosexuales, izquierdistas y liberales.

Metiéndonos un poco más en ese régimen, vemos que la idea de “cuerpo” esta impuesta en el mismo gobierno, donde sus instituciones son llamadas como las partes del mismo sistema orgánico (“la voz”; “la oreja”; “los dedos”, etc.). Pero, al mismo tiempo, es  un fascismo engañoso, donde no hay amenazas a las personas, ni anuncios atemorizantes, sino una imposición implícita de una cultura, un enemigo, o enemigos, un estilo de vida, etc. Con la siempre vigencia del autor que, caracterizándonos su visión de  la Inglaterra de la época de Margaret Thatcher, podría estar hablándonos de gobiernos que podrían existir en cualquier época moderna, o a futuro.

El Simbolismo de la obra, poner a pensar al lector

El simbolismo aflora por todas partes en la obra, en las muertes, en las flores que deja “V” en sus víctimas, en las formas en las que éste los asesina, en la citación de poemas, obras, canciones y demás expresiones culturales que nuestro protagonista utiliza a la hora de sus acciones. Hay momentos memorables, como en el que “V” tiene una pequeña charla con una estatua que representa a “La Justicia”, en donde le declara su nueva manera de pensar y actuar que, obviamente con intención del protagonista, pareciera una escena de una obra de teatro griega o shakesperiana.

Lo del “bien” y “el mal” no tiene lugar en esta obra, de ambos lados se ven personajes atormentados, personajes con un pasado, o presente mortificado. Todos, individualmente,  se encuentran afectados por el peso del gran aparato estatal. Ni hablar del enfrentamiento fascismo vs anarquismo que se nos muestra, donde  el símbolo de “V” es fiel reflejo del símbolo anarquista, él mismo se refiere a la anarquía y sus fases varias veces, entre otras referencias que prefiero dejar a ojos del lector.

La gran dicotomía del espíritu y la carne de las personas está presente y son las formas y las situaciones que las provocan lo que más se pone a juicio del lector, siendo, a la vez, lo más significativo, y lo que más quedará grabado en la retina, al momento de finalizar la obra. Como se busca “quebrar” a los seres humanos, o como ellos mismos se reprimen, las “cárceles” en las que se sienten los personajes, el valor que le da cada personaje a cada objeto o persona.

Seguiría agregando, pero ya sería hacerles perder momentos significativos que, seguramente, disfrutaran mejor por sí mismos, que por esta nota. Solo queda decir lean esta obra inoxidable, para bien y para mal, que no los decepcionará, los hará volver a leer, volver a interpretar, y volver a pensar en nuestra vida diaria y nuestra devenir común.

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Periodista e hincha de Central.

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