Buscanos en las redes sociales

Another Life: las obras de ayer

Series

Another Life: las obras de ayer

El Doc se mete con una de las producciones originales que Netflix estrenó con bombos y platillos en agosto, que no sale muy bien parada del encuentro.

Un extraño artefacto alienígena en forma de cinta de moebius llega a la Tierra y sin más, se entierra y se dedica a transmitir información indescifrable hacia su planeta natal. Ante la imposibilidad de comunicarse con el objeto, se organiza una expedición para llegar hasta Pi Canis Majoris para dar con sus creadores. La nave espacial Salvare, bajo el mando de Niko Brechinridge (Katee Sackhoff) será la encargada de llevar a cabo la misión, mientras que su esposo Erik (Justin Chatwin) se queda en la Tierra intentando establecer contacto con el artefacto.

Si vas a estar en peligro constante de muerte, al menos que sea medio en pelotas

 

ESTO YA LO VI. Y ESTO TAMBIÉN. Y ESTO OTRO.

Si bien el planteo inicial es interesante, alcanza con solo un par de los diez episodios que conforman la temporada para perder todo entusiasmo. E incluso, toda esperanza. Y es que la serie parece decidida a echar mano de todos los recursos que se hayan utilizado alguna vez en cualquier otra serie o película de ciencia ficción.

Lo primero que hace ruido es la tripulación. Se la pasan diciendo que están llevando a cabo «la misión mas importante en la historia de la humanidad», por lo que uno no puede menos que preguntarse como semejante responsabilidad ha recaído en un grupo de jóvenes modelos que se verían mucho mejor en una nueva versión de Dawson’s Creek (1998 – 2003) o 90210 Beverly Hills (1990 – 2000) que a cargo de una misión científica de tamaña envergadura. Nunca lo sabremos, porque los guionistas están demasiado ocupados tirándonos situaciones peligrosas a la cara como para perder el tiempo en tonterías como otorgar a cada uno un trasfondo o, aunque mas no sea, una personalidad. Lo bueno de esto es que cada personaje se convierte en fácilmente descartable. Y cuando digo «lo bueno» me refiero a «para los escritores», que aprovechan el hecho de que la mayoría de los tripulantes permanecen hibernados para ir despertándolos a medida que las diversas vicisitudes que enfrentan los van haciendo saltar como a fusibles.

Pero lo que hace de Another Life una serie tan mala es la forma descarada en que fagocita algunos clásicos. Y no estoy hablando de un homenaje al estilo Stranger Things (2016 – ), sino una copia directa de situaciones que hemos podido ver mucho mejor desarrolladas en Alien el octavo pasajero (Alien, 1979), La Llegada (Arrival, 2016), La nave de la muerte (Event Horizont, 1997), Solaris (Solaris, 1973), Encuentros cercanos del tercer tipo (Close Encounters of the Third Kind, 1978), Perdidos en el espacio (Lost in Space, 1965 – 1968) y Galáctica: astronave de combate (Battlestar Galactica, 1978 – 1980).

No vale la pena hablar mucho de ninguno de los protagonistas, ya que tal como les dije antes, apenas si tenemos oportunidad de saber algo sobre sus vidas mientras saltan de un motín a una visita a un planeta mortal a una enfermedad que infecta a la tripulación a unos parásitos extraterrestres a Guatemala y de ahí, a Guatepeor. El único personaje más o menos persistente, además del matrimonio protagónico, es William (Samuel Anderson), la representación antropomórfica tridimensional del sistema operativo de la nave, que recuerda (peligrosamente) a la también original de Netflix I am Mother (2019).

CONTINUARÁ (ENCIMA)

En pocas palabras, Another Life es una serie que carece casi completamente de contenido, con un guion que parece armado con pedazos de otras obras muy superiores y con personajes tan desdibujados y poco interesantes que no llegamos a interesarnos por sus destinos en ningún momento. Para peor, el final tiene un terrible gancho para la segunda temporada, lo que no nos da ni siquiera la tranquilidad de decir «al menos se terminó». De hecho, según la protagonista y productora Katee Sackhoff, la serie se compondrá de al menos tres temporadas… ¿acaso les habrá quedado alguna obra de ciencia ficción sin expoliar?

Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

Comentar

Más en Series

Trending

CM! PODCAST

To Top

Desarrollado por Offshoot media