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The Twilight Zone 2019 o el problema de meterse con los clásicos

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The Twilight Zone 2019 o el problema de meterse con los clásicos

Una de las series fundacionales de la ciencia ficción regresó y nuestro seriéfilo de cabecera le hizo un lugar de honor en su agenda… aunque parece que se arrepiente bastante.

Cuando en 1959 Rod Serling presentó al mundo la serie antológica de ciencia ficción The Twilight Zone, probablemente no tenía idea de cómo y cuánto iba a influir en el género. De sus 156 episodios, repartidos en cinco temporadas, 92 fueron escritos por el propio Serling y para muchos de los demás se emplearon textos de autores clásicos como Charles Beaumont, Richard Matheson, Jerry Sohl, Ambrose Bierce, Lewis Padgett, Jerome Bixby, Damon Knight o Ray Bradbury. El ciclo llegó a su fin en 1964 pero la decisión de su creador de vender su parte de los derechos permitió múltiples regresos, el primero de los cuales se produjo en los ochenta. Esta reedición se compuso de tres temporadas emitidas entre 1985 y 1989 y ofreció adaptaciones de cuentos de Harlan Ellison, Greg Bear, Ray Bradbury, Arthur C. Clarke, Robert McCammon, Richard Matheson y Stephen King; así como guiones originales y nuevas versiones de episodios clásicos como Dead Man’s Shoes, Shadow Play y Night of the Meek.  Poco antes, en 1983, se había estrenado Twilight Zone: The Movie, película compuesta por nuevas interpretaciones de tres episodios clásicos y una historia original.  En 2002 se produjo un nuevo intento de revivir la serie, con Forest Whitaker como narrador y anfitrión. El tema de apertura estuvo a cargo de Jonathan Davis, de la banda Korn. Nuevamente se adaptaron algunos episodios como The Eye of the Beholder o The Monsters Are on Maple Street y se filmó una continuación de It’s a good life, titulada It’s still a good life. No le fue tan bien como a sus predecesoras, por lo que duró apenas una temporada.

En 2012 comenzaron a oírse rumores sobre un tercer resurgimiento de la serie, a cargo de CBS y que recién este año se hizo realidad.

 

CUARTAS PARTES NUNCA FUERON BUENAS

Esta nueva entrega se compone de 10 episodios, emitidos entre el 1 de abril y el 30 de mayo y que analizaremos a continuación.

 

Episodio 1: The Comedian

Un aspirante a comediante pasa sus noches en el club de stand up intentando hacer reír y pensar al público, pero fracasa miserablemente en ambas tareas hasta que descubre una forma de conquistar a la audiencia… pero nada es gratis en la vida.

Para ser el primer episodio de la temporada, podrían haberse esmerado más, un guion flojo y actuaciones que apenas cumplen. Parece que desde el comienzo ya quisieran dejar claro que no debemos esperar demasiado de la serie. Vamos mal.

 

Episodio 2: Nightmare at 30,000 Feet

Y se pone peor. Pesadilla a 20.000 pies es un episodio icónico de la serie, quizá el más reconocido de todos. La primera versión de esta historia se emitió el 11 de octubre 1963 y tuvo nada menos que a William Shatner como protagonista. La segunda adaptación fue parte de la película de 1983 y contó con John Lithgow en el papel principal. Con ligeras variantes, ambos interpretaban a un hombre que descubre que el avión en el que viaja está siendo destruido por una extraña criatura y por supuesto, no logra que nadie le crea.

Para esta versión, se tomó la decisión de aggiornar el guion: esta vez el viajero descubre un reproductor de mp3 con un podcast en el que se relata paso a paso la desaparición del vuelo a bordo del cual se encuentra. La reformulación de la idea es buena y el episodio en general también lo es, aunque los últimos minutos conforman un epílogo completamente innecesario que intenta aportar un giro a la trama y tan solo convierte toda la historia en una ridiculez.

Verdadera falta de respeto a uno de los capítulos más queridos de la serie.

 

Episodio 3: Replay

Una mujer afroamericana está llevando a su hijo a la universidad, cuando descubre que la vieja videocámara que fuera de su padre tiene la propiedad de volver atrás el tiempo con solo oprimir el botón de rebobinar. Tendrá más de una ocasión de utilizarlo cuando se encuentren con un policía blanco dispuesto una y otra vez a hallar una excusa para meterse con ellos.

Un episodio muy tenso, quizás un poco panfletario, pero con múltiples lecturas. Superficialmente es una denuncia del racismo, pero también es una metáfora sobre cómo muchas veces la mejor forma de asegurar nuestro futuro es volver a nuestras raíces y de qué estamos dispuestos a hacer para proteger a nuestros hijos… y como los afecta a ellos. En la serie original quizás hubiera sido un capítulo del montón, pero aquí destaca por su calidad ante la chatura general.

 

Episodio 4: A Traveler

Este capítulo transcurre en una comisaría de Alaska con una tradición muy particular: la víspera de navidad se celebra una fiesta a la que asisten los notables del pueblo y en ella el capitán Lane Pendleton perdona a uno de los presos, a condición de que no se trate de un asesino ni haya cometido sabotaje contra la base militar cercana. Este año, el ritual se verá confundido por la aparición de un extraño personaje que dice llamarse A. Traveler (Un viajero).

Partiendo de una premisa interesante, que parece ir por carriles tan atrayentes como el respeto por las tradiciones ajenas, el enfrentamiento entre el hombre blanco y los pueblos originarios y la pérdida de la identidad cultural, el guion se las arregla para derrapar miserablemente. Situaciones ridículas, una resolución que no tiene pies ni cabeza, personajes pésimamente construidos y una historia que no deja de cambiar constantemente, pero al fin de cuentas no va a ninguna parte. Un desastre.

 

Episodio 5: The Wunderkind

Después de fracasar en su intento por lograr la reelección del peor presidente en la historia de los Estados Unidos, un jefe de campaña encara el mayor desafío de su carrera: poner en la Oficina Oval a un niño de 11 años. Pero ya saben lo que dicen «ten cuidado con lo que deseas… podría cumplírsete».

Puede ser que este episodio trate sobre el descreimiento generalizado de la gente en los «políticos tradicionales» y como esto podría llevarnos a darles el poder a personajes aún más nefastos. Allí estarían Jair Bolsonaro, Donald Trump y por qué no, MM(LPQTP) para demostrarlo. Pero me parece que atribuirle al guion esta premisa es darle demasiado crédito (al guion y… a la gente). Lamentablemente, desprovisto de esta única y endeble tabla de salvación el capítulo se hunde irremisiblemente. También podría ser un vago homenaje al clásico Es una buena vida (It’s a good life) en el que un niño con poderes mentales aterroriza a su familia y a toda la comunidad en la que vive, pero eso únicamente sumaría un nuevo insulto a la serie a la que supuestamente se pretende homenajear.

 

Episodio 6: Six Degrees of Freedom

En el mismo momento en que se disponen a despegar, la tripulación del primer vuelo a Marte recibe una terrible noticia: se está llevando a cabo un ataque conjunto ruso-coreano con misiles nucleares. Deberán decidir si abortar la misión y probablemente morir junto al resto de sus seres queridos o continuarla y probablemente morir en la soledad de un nuevo planeta, pero esa solo la primera de una larga cadena de duras disyuntivas.

A igual que el tercer episodio, este es un capítulo digno de la serie original. La trama es fluida, los personajes son creíbles y tiene una vuelta de turca final que cierra muy bien.

 

Episodio 7: Not All Men

Una lluvia de meteoritos trastoca el comportamiento de la mayoría de los hombres, volviéndolos extremadamente violentos, especialmente hacia las mujeres.  Pero… ¿es esto producto directo de las rocas estelares o solo una exacerbación de condiciones preexistentes?

Este episodio recuerda muy ligeramente a El eslabón más débil (1977), aquél cuento de Raccoona Sheldon (James Tiptree Jr) en el que los hombres comienzan repentinamente a exterminar a las mujeres, a instancias de unas criaturas extraterrestres interesadas en erradicar a la raza humana; pero solo en su planteo, no en su calidad. La narrativa es confusa y la vuelta de tuerca final convierte todo en un sinsentido. No funciona ni como historia ni como metáfora de la discriminación y la agresión hacia la mujer en nuestra sociedad.

 

Episodio 8: Point Of Origin

Un ama de casa de clase alta, de esas cuya niñera latina conoce mejor a sus hijos que ella misma, es encarcelada en una institución gubernamental sin saber a ciencia cierta de qué se la acusa.

La estética del episodio es impecable, con una mezcla de alta tecnología y años cincuenta que recuerda un poco a Brazil (1985). El argumento es interesante al comienzo, con toques dickeanos y kafkianos, pero pronto abandona cualquier asomo de coherencia interna, arribando a una resolución que en verdad no resuelve nada. La transparente metáfora sobre los migrantes no logra salvarlo.

 

Episodio 9: The Blue Scorpion

Un profesor universitario que atraviesa un complicado divorcio ve su vida trastocada cuando hereda el arma con la que se suicidó su padre: la Escorpión Azul, una legendaria pistola de la que se dice que fue creada por Eulogio Cienfuegos en la Cuba de 1952.

El argumento me hizo pensar un poco en el maravilloso cuento de Kit Reed Tengo un tigre en casa, ambas historias tratan sobre lo que ocurre cuando la autoconfianza reside no en uno mismo, sino en un objeto externo. La metáfora, una vez más, es demasiado transparente para resultar efectiva.

 

Episodio 10: Blurryman

Si algo le faltaba a la serie para terminar de arruinarla era autoreferenciarse. Pues bien, en el final de temporada decidieron precisamente hacer eso. Blurryman (Hombre borroso) es la historia de una guionista del programa que se ve acechada por una figura sobrenatural.

Lo único que puedo decir a favor del capítulo es que el clima de tensión es bueno, aunque durante todo el tiempo tuve la sensación de que no iban a saber cómo resolverlo… de todos modos, lograron sorprenderme: no pensé que terminarían tan mal.

 

BALANCE DE SUMA Y SALDO

Para mi gusto, esta es la más floja de las reediciones de la serie, lo que no le ha impedido superar a su más inmediata predecesora, al menos en durabilidad: aun antes de finalizar ya había sido renovada para una segunda temporada. Definitivamente no tiene ni los grandes actores, ni los buenos guiones, ni las adaptaciones de cuentos, ni las metáforas sutiles, ni nada de todo lo que fuera la marca registrada de la serie. Tan solo le han dejado un nombre que, a la luz de todo lo expuesto, le queda demasiado grade.

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Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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