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No hay tiempo en el que funcione “See you yesterday”

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No hay tiempo en el que funcione “See you yesterday”

Reseñamos la historia de viajes en el tiempo con pinceladas de drama racial estrenada en Netflix bajo una producción de Spike Lee.

 

Tentado por la posibilidad de disfrutar de un film pasajero con la temática de los viajes en el tiempo di con la floja “Nos vemos ayer”. En mi defensa la promesa de un breve (que después fue brevísimo) cameo de Michael Fox y la, a mi gusto, no tan devaluada firma de Spike Lee como productor ejecutivo resultaban cuanto menos dos ingredientes que justificaban la elección.

Incluso el film, producido por Netflix, gozaba de una modesta pero constante campaña publicitaria que lo transformó en una de las propuestas más importantes de la plataforma para el pasado mes de mayo. La apuesta del gigante del streaming no fue al azar, la película parte de un corto filmado dos años antes que gracias al boca a boca y empuje e insistencia de su ignoto director adquirió cierta popularidad.

See you Yesterday” tiene como protagonistas a Claudette (Eden Duncan-Smith) y Sebastian (Dante Crichlow) dos de los alumnos más destacados de preparatoria con una idea recurrente: viajar en el tiempo. Lo cierto es que no tardan demasiado en conseguirlo, menos aun en tomar conciencia de que, oh casualidad, los viajes traen consigo consecuencias que no siempre son de las más deseadas.

Hasta allí una temática plasmada hasta el cansancio con demasiado aire a serie adolescente de Nickelodeon. La película podría, e incluso saldría mucho más airosa, centrarse en ese público, pero sin embargo decide con el correr de los minutos transformarse en una cinta tibia de denuncia racial.

Tras la muerte del hermano de Claudette, de raza afroamericana al igual que la mayoría del elenco, abatido en un confuso episodio policial los adolescentes deciden viajar al pasado (utilizando un par de mochilas creadas en el garaje de casa) con la idea de evitar ese fatal desenlace.

De allí en más, y pese a que en la segunda mitad el film hace lo posible para encaminarse, naufraga en cada uno de sus propósitos. El abuso policial denunciado, que si bien nunca esta demás recalcarlo, en esta oportunidad pierde peso y seriedad al rodearse de elementos demasiado conocidos. Cada uno de los tópicos que podríamos imaginar en un barrio marginal con habitantes de raza afroamericana están presentes: el minimarket atendido por un extranjero, el pastor enérgico, las reuniones familiares y la partida de domino con los más viejos son solo algunos de los numerosos ejemplos. La confusión es total porque los mismos parecen acercarla más a la comedia que a la crítica racial de la que intenta hacerse cargo.

Frente a una trama de escasa originalidad uno pensaría que la finalidad de pasar un buen rato con una cinta juvenil y pasajera estaría a la orden del día, pero ni siquiera consigue acercarse a ello.

La fluidez se pierde con pretensiones de denuncia y seriedad demasiado superficiales relegando la ciencia ficción siempre a un segundo plano. La misma se reduce a la referencia a bucles temporales y al famoso efecto mariposa que tantas veces nos brindó el cine y la literatura. Los más positivos agradecerán pequeños guiños como la presencia de un libro de Octavia Butler a el mencionado cameo de Marty McFly.

Las actuaciones en líneas generales no ayudan demasiado. El dúo protagonista (el mismo del corto original) apenas si sobresale por sobre el resto.

El debut de Stefon Bristol tras las cámaras es una verdadera lastima. Su cinta parece perdida en la indefinición, y lejana a la posibilidad de llegar a buen puerto. El desenlace es una prueba más que clara de esto mismo. Un completo naufragio.

Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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