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Entrevista a Rodolfo Santullo

Cómics

Entrevista a Rodolfo Santullo

Charlamos con uno de los guionistas jóvenes más prolíficos y reconocidos del momento.

Durante la pasada edición de Crack Bang Boom, tuvimos oportunidad de realizar un reportaje a uno de los guionistas jóvenes más prolíficos y reconocidos del momento, capaz de trabajar con solvencia distintos géneros de historieta, siempre en compañía de grandes dibujantes. Cruzando el charco desde Uruguay, Rodolfo Santullo (México, 1979) en una charla exclusiva, con el Paraná como telón de fondo.

-Acabás de ganar, nuevamente, un premio Trillo. Esta vez por El Escapista, un trabajo en compañía del gran Horacio Lalia, nada menos. ¿Qué se siente?

 -Una gran emoción. Primero, porque el sistema que tiene el premio, implica que te lo entregan tus colegas, son todos los invitados y exinvitados a la Crack Bang Boom quienes votan en las diferentes categorías.

Entonces es un reconocimiento otorgado por quienes hacen lo mismo que hace uno, eso es algo que siempre emociona y da orgullo. Y segundo, es lo que decís vos, cuando yo era adolescente, leía la Skorpio, el trabajo de Horacio. Cuando crucé con veinte años, por primera vez a Rosario, allá por el 2000, uno de los primeros que me dio la bienvenida y me trató genial fue él. Durante todo este tiempo nos hemos conocido y el primer libro que hacemos, este arco si se quiere, termina con un premio. Entonces es lo mejor que podía haber pasado en cada caso. O sea, hacer el libro, que quede bien, que tus colegas reconozcan que quedó bien. Creo que no se puede pedir más.

-¿Cómo fueron tus inicios en la historieta? Arrancaste haciendo crítica, ¿no?

 -Sí, hacía y hago, porque en realidad, hoy en día, uno de las patas de mis ingresos sigue siendo el periodismo. En un momento yo escribía mucha narrativa y leía literatura e historieta. Un día se me ocurrió preguntarme, ¿si yo escribo cuentos, por qué no tratar de escribir guiones? Y miré un par de guiones de cine, porque tampoco había mucho manual de guión de historietas, antes del 2000. Me junté con un amigo que dibujaba, hicimos una historieta, que fue una revista, en la que cometí todos los errores posibles, pensamos una miniserie de seis números, no salieron más que tres, el último ya con otro dibujante, nunca más se continuó. Parecía que quedaba todo ahí, pero después, hubo gente que armó otra revista y se acordaron de mí. Nunca hay muchos guionistas en ningún lado, el número de dibujantes versus guionistas está desbalanceado. Entonces armaron una revista, me invitaron a escribir, eso duró todo el 2003, y ya para 2005 algunos de los que confluíamos ahí nos juntamos en un proyecto para una editorial. Una cosa fue llevando a la otra, en 2009 publiqué en Argentina Cena con amigos, que me abrió un montón de puertas para seguir, porque además también ganó un premio, el Solano López.

-¿Qué rescatás de toda esa experiencia?

Algo que aprendí fue tratar de tener todos los proyectos que se pueda en marcha, porque en realidad se concretan tres de cada diez, ponele. Entonces, para poder tener tres libros el año que viene, debés tener, mínimo, diez proyectos funcionando.

Después, trato de que cada libro esté bueno y sea algo propio, que no siga únicamente la fórmula de un género, en el caso de El Escapista, por ejemplo, que no sea solamente un carcelario de horror, sino que sea personal, que tenga un poco de lo que el dibujante y yo le podemos dar de identidad. Y trato de divertirme mucho en el proceso, lo más lindo de hacer historieta es el hecho de disfrutar hacerla.

-Escritor, periodista y guionista, ¿de qué modo compatibilizás los tiempos de trabajo?

 -Te diría que las únicas exigencias de tiempo son externas. Puede pasar que por algún motivo tenga que entregar un guión en determinado momento. Por ejemplo, ahora con Marcos Vergara estamos publicando en Montevideo una revista que sale todos los meses, el veintipico de cada mes tiene que estar la historieta, por tanto yo tengo que entregar el guión lo antes que pueda. Cuando pasa eso, como yo trabajo y vivo de todo esto, la escritura, el periodismo y las historietas, me voy organizando con libretitas, si hay espacio con un pizarrón, donde voy poniendo el orden de prioridad. Puede ser una nota que me pidieron para el Lunes, un guión que tengo que entregar el Martes y así, cuando me saco lo urgente de arriba, avanzo con lo demás. Hay un montón de proyectos con dibujantes que dependen de ellos, mi idea es nunca dejar al dibujante sin guiones, yo les mando tandas de ocho o diez páginas de guión, cuando me avisan que están dibujando la última, ese proyecto pasa para arriba y escribo nuevamente. Después, la narrativa es lo último, porque lamentablemente no da mucho ingreso y no tiene urgencia, entonces termino escribiendo un cuento o una novela como último orejón del tarro. Igualmente lo disfruto mucho, trato de que no quede afuera, pero siempre va esperando, detrás de todo lo demás.

-Locorabia Editora es uno de los sellos nacionales que más publica en el medio, parte de su volumen de producción son las coediciones con el Grupo Beleforonte, de Uruguay, editorial que dirigís, para la Colección Charquito. ¿Cómo se fue dando esa colaboración?

 -Naturalmente, porque en realidad Marcos Vergara, Alejandro Farias y yo, nos dimos cuenta que había algunos proyectos nos gustaban a todos, entonces no tenía ningún sentido competir por ellos. Al autor, incluso, le convenía que el material saliera en Argentina y en Uruguay, era más tentador. Y a nosotros nos simplificaba la vida, desde lo económico hasta lo logístico. Los tres llevamos años siendo amigos, a partir de la historieta, entonces se fue dando. Por suerte, ha funcionado bastante bien. Como todo, hay libros que han vendido mejor, otros peor, pero hemos logrado mantenerlo en el tiempo. Hoy en día tenemos tres, cuatro ediciones al año de la colección. Y es el único trabajo como editor que vengo realizando, porque en Uruguay es medio como que yo me hice editor en defensa propia. Nadie editaba historieta, entonces empecé a editarlas yo. Ahora ya no es así, tengo puntos en los que vender mi trabajo. Por tanto, el sello queda supeditado a las coediciones con Locorabia y, ocasionalmente, con Estuario Editora de Montevideo, que son quienes me editan los libros de prosa. Cuando ellos tienen ganas de hacer algo de novela gráfica, me incluyen a mí por una cuestión de que así se reconoce que Belerofonte es historieta. Entonces, me lo piden y yo, encantado.

-¿Cuáles son los trabajos en carpeta para lo que viene, 2019?

 -Bueno, con Leo Sandler se acaba de concretar uno. Ese es el más confirmado de todos, que va a sacar Maten al Mensajero, libro terminado y contrato recién firmado. Se llama Pintamonos y es una serie de aventura histórica pero en plan sátira, con todos los muralistas mexicanos de la década del veinte y treinta, involucrados en delirios nuestros que no fueron exactamente parte de la historia: Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Frida Calo, y otros. A priori, la gente del sello nos dijo que van a tratar de que sea uno de los primeros tomos del año. Después, estoy en la recta final de dos libros más, uno con Pablo Burman, que se llama Los Aventureros del Aire, serie que venimos publicando en el E-Zine de Locorabia, historia de aventuras en un mundo posapocalíptico. Y lo que estoy haciendo con Nicolás Brondo, se llama Maclemor y es un relato muy lisérgico. A mí me gusta mucho escribir pensando en el dibujante, y Brondo es lisérgico. A esa trama le deben quedar veinte páginas de lápiz y él ya está haciendo tinta y color de las otras cuarenta y pico, con lo cual va a terminarse en breve, seguramente. Entre eso y lo que te contaba que estamos publicando con Marcos en la revista de Montevideo, que ya vamos por la mitad, te diría que son cuatro que van a salir. Sin comprometerme a nada, pero creo que son todos.

-Me dijiste que llegaste por primera vez en el 2000, o sea que tenés el backup de Leyendas. Además, viste crecer a la CBB. A casi diez años, ¿cómo ves el evento? ¿Qué tiene de parecido y diferente con otras convenciones a las que asististe, de acá o del exterior?

 -Sí, vine a casi todas las ediciones de Leyendas. Mirá, yo te diría que es un evento único, por la química que se da durante los encuentros, entre autores y lectores. No he visto otro lado en el que funcione así. Este año en particular, lo sentí extremadamente importante, porque estamos en un contexto que ha sido muy duro para Argentina, sobre todo en las políticas económicas y culturales del gobierno nacional. Entonces el evento se ha hecho fuerte y ha dicho ‘esto no se cae’. Lo he sentido en los stands, en el público, que desbordó todo. Y me parece que es una gran manera de resistencia, demostrar que la Crack va a estar acá no te digo que para siempre, pero varios años más, seguro, sosteniendo lo que es la historieta latinoamericana.

-Bueno, muchas gracias, Rodolfo.

-No, gracias a vos, Mariano.

    

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38 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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