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La vigencia del mito

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La vigencia del mito

Por tercera vez en su carrera, Mark Waid volvió a escribir al Capitán América, en una etapa breve pero intensa, que Ovni Press acaba de publicar en dos tomos.

Buscando aggiornar su línea editorial bajo la premisa de otro ‘regreso a las fuentes’ -y van-, como parte del evento Marvel Legacy, el guionista Mark Waid (Hueytown, 1962) formó equipo con Chris Samnee (St. Louis, 1979) para recuperar las raíces superheroicas del personaje, que venía de ser una pieza clave en la oscura movida comandada por el polémico guionista Nick Spencer, titulada Secret Empire.

Esa vertiente realista que, para bien o mal, viene acompañando a Steve Rogers desde Civil War, precisaba un volantazo en una dirección algo más clásica, y algún editor de la Casa de las Ideas tuvo el buen tino de proponer a Waid, quién ya había escrito al superhéroe en dos celebradas etapas, la primera en 1995, y la segunda entre 1998-1999. El resultado, un período breve pero memorable, de apenas diez números (695/704) que combina en partes iguales relato superheroico con ciencia ficción.

Recuperando la Libertad

El primer tomo de Ovni abarca los números 695 al 700 del título homónimo, publicados originalmente en Estados Unidos entre Enero y Mayo de 2018. La saga Hogar de los valientes, de tres partes, inicia con una genial presentación de lo que va a venir, la leyenda viviente se encamina a recorrer el país en su motocicleta, llegando a una perdida ciudad del condado de Nebraska, por la que había pasado diez años atrás. Intentando mantener un perfil bajo luego del episodio del usurpador nazi, termina metiéndose en problemas merced a la reaparición de Los Renegados, con quienes ya se las había visto anteriormente. Historia sencilla, pero lograda; leyendo este número no se necesita saber nada más acerca del protagonista y la motivación de su cruzada.

La segunda parte tiene como escenario a la ciudad de Atlanta, Georgia. Sin un mango y con hambre, Steve se detiene a comer en un restaurant local, ofreciéndose a pagar por su almuerzo lavando platos. Nuevamente lo reconocen y pronto la atención de los medios se centra en él, justo cuando el villano Swordsman intenta volar una represa. Enfrentamiento mediante, la verdadera sorpresa llega al final, con Kraven observando a su próxima presa. El malvado cazarecompensas organiza, para la última entrega, una perversa competencia a la que Rogers es arrastrado muy a su pesar, en forma algo bochornosa. No sin ciertos interesantes contratiempos, el superhéroe logra imponerse sobre el villano, pagando un alto costo, puesto que el final lo encuentra nuevamente congelado en alta mar -again-, como parte de una maquinación llevada a cabo por los ocultos financistas de la cacería, nada menos que Los Renegados.

Los últimos tres números del libro constituyen el arco argumental titulado Fuera de Tiempo, y se sitúan en el futuro, situación que el guionista utiliza hábilmente para destacar la importancia simbólica del centinela de la libertad. Los EE.UU. ya no lo son en 2025, después de un estallido nuclear autoinflingido. Una elite dominante, comandada por el Rey Babbington -de Los Renegados- gobierna para unos pocos, mientras que muchos sobreviven en los suburbios. Entre estos últimos, un grupo guerrillero comandado por la valiente Liang, se hace con un monumento histórico, el bloque de hielo dentro del cuál descansa en animación suspendida el supersoldado. Sabiéndose en parte responsable de esta nueva realidad, Bomb Pop -tal es su nuevo apodo- guiará a los rebeldes contra el monarca, para intentar recuperar el país, con alguna que otra sorpresa entre los sobrevivientes de la comunidad superheroica.

Dos puntos altos del guión son el hecho de que una vez retomada la democracia, Waid hace lo que otros no, muestra al Capitán involucrado de lleno en los problemas -sociales, políticos- que surgen de aquella situación, tangibles, verosímiles, pero también se da el lujo de resolver el entuerto con un último giro argumental muy pensado, circular. Vuelve a usar el recurso de trasladar temporalmente al personaje a otro contexto de acción para destacar su trascendencia como ícono, en un doble-homenaje. Por el lado del dibujo, Samnee emplea su estilo cartoon, de la línea clara, con mucho dinamismo a la hora de retratar la acción, buenos fondos, encuadres y una lograda expresividad en los personajes, que el color de Matthew Wilson acompaña sabiamente.

Tierra Prometida

La saga con la que el guionista cierra su participación en la serie consta de cuatro números, del 701 al 704 norteamericanos, compilados en el segundo volumen de Ovni,  ya sin el dibujante titular, pero con Leonardo Romero como reemplazante oficial y colaboraciones que son un verdadero lujo, Adam Hughes, Jeff Jones, Rod Reis, Howard Chaykin y Alan Davis, en un incesante desfile de talento y estilos que resiente en algo la identidad visual que la serie tenía con los lápices de Samnee, pero no deja de ser un verdadero festín para el lector.

Estamos en el siglo XXIV, año 2314 y norteamérica es una tierra utópica e inclusiva, que hasta llegó a establecer una alianza con el Imperio Kree. Claro que todo esto fue posible tras el fallecimiento del Capitán América, dado que el suero del supersoldado, autopsia mediante, se convirtió en una eficaz vacuna que erradicó todas las enfermedades del mundo, haciendo posible una mejor calidad de vida. Su nieto, Jack Rogers, trabaja como historiador en Nuevo Washington, pero un extraño padecimiento de salud en su hijo, el pequeño Steve, lo llevará a indagar en los secretos detrás de esa prosperidad casi idílica, forjando, incluso, una inesperada alianza con un clásico villano del centinela de la libertad, para sacar a la luz la oscura verdad detrás del relato.

El guionista construye aquí una ucronía a partir de ese pretendido destino de grandeza que los habitantes del país del norte -y sus gobernantes-, sostienen les está reservado casi por derecho divino, para deconstruirla de un modo muy pensado, inteligente, que baja un claro mensaje para quien sepa leer entre líneas el estado geopolítico actual. Juega con la idea del legado del héroe de las barras y las estrellas, que, al igual que en la saga anterior, es pervertido por quienes detentan el poder. De  modo distinto, pero igualmente oscuro. Y rescata, con una claridad conceptual inusitada para el mainstream de estos tiempos, la esencia y complejidad de un personaje que es mucho más que un símbolo. Lo único para lamentar es la breve extensión del run.

Lo bueno, breve, dos veces bueno.      

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38 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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