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Hombre al agua

Crítica de Aquaman, con mínimos spoilers

Aquaman. Director: James Wan. Guión: David Leslie Johnson-McGoldrick y Will Beall, basado en personajes de DC Comics. Reparto: Jason Momoa, Amber Heard, Patrick Wilson, Willem Dafoe, Nicole Kidman, Temuera Morrison, Yahya Abdul Mateen II, Dolph Lundgren, Djimon Hounsou y Julie Andrews. Duración: 140 minutos.

 

Mucha agua ha corrido debajo del puente -expresión nunca mejor utilizada- desde la controversial The Man Of Steel, que reinterpretaba en modo sci-fi al primer superhéroe de la historia, dirigida por el no menos polémico Zack Snyder. Concretamente, cinco años desde aquel puntapié inicial del informalmente denominado ‘Universo Extendido DC’. Apenas una referencia a Wayne Tech promediando la cinta -satélite mediante- y alguna que otra mención al encapotado de Gotham City, easter eggs que dejaban al público con muchas ganas de ver qué nos depararía a futuro el departamento de marketing de Warner Brothers. Y lo que siguió fue decepcionante, el opus Batman Vs. Superman: Dawn Of Justice, en 2016.

El mismo director, imbuido de una solemne e impostada oscuridad, por motivos que exceden lo meramente artístico, destruía su propia secuela ante la urgencia del estudio por presentarnos tanto a la ‘santísima trinidad’ de DC Comics, como sendos cameos del resto de los miembros de la JLA, en su versión New 52. Claro, en la vereda de enfrente, hacia 2015 Disney/Marvel recaudaba fortunas en la taquilla mundial con Avengers Age Of Ultron, de Joss Whedon, por no mencionar los films ‘solistas’ de los héroes integrantes de aquella franquicia.

La urgencia por recaudar de cualquier manera pasó factura el año pasado sobre el resultado final de Justice League Of América, película muy manoseada en la sala de edición, que soportó la injerencia de dos directores con visiones muy disímiles, el mencionado Snyder y el propio Whedon, cuya convocatoria por parte del estudio fue interpretada por muchos como un verdadero manotazo de ahogado. Más redonda resultó Wonder Woman, de Patty Jenkings, pese a cierta fatiga sobre el último acto, atribuible tal vez, al escaso presupuesto que manejó, evidenciado en los efectos especiales de la batalla final y a un giro argumental final resuelto de forma algo forzada.

Ello no impidió que la entrega sea considerada, con justeza, lo mejor que ofreció esta saga fílmica. Hasta ahora. Muchos fueron los reparos del fandom sobre el estudio cuando se optó por James Wan para llevar a cabo la tarea de avanzar en el siguiente paso, la película en solitario de Aquaman. El director malayo, responsable de Saw (2004) y The Conjuring (2013), entre otras, no parecía la decisión más acertada en los papeles. Por suerte, quienes pensaron eso se equivocaron. Sobremanera.

Con un sólido guión firmado por el propio director, Will Beall y Geoff Johns, que toma como referencia la recordada etapa New 52 de este escriba, con Ivan Reis en el dibujo, que volvió a poner en el candelero al hombre-pez después de mucho tiempo; ubicando al film temporalmente luego de los eventos acaecidos en Liga de la Justicia.

El desarrollo de la trama es más bien lineal, en plan camino del héroe, con la voz en off del propio Arthur Curry narrando la trunca historia de amor de sus padres, que conduciría a su nacimiento. Algunos pasajes significativos de su niñez, donde asistimos a la manifestación de su poder más peculiar y de ahí al presente, dónde el protagonista se las verá complicadas tanto arriba como debajo de la superficie, debido a un conflicto bélico en ciernes que vincula de una manera u otra a los siete reinos subacuáticos y la humanidad toda. Renuente en principio a participar en el asunto, pronto las circunstancias lo llevarán a involucrarse, redescubriéndose a sí mismo en el proceso.

El relato hace pie en la aventura, equilibrando inteligentemente los elementos fantásticos con efectivas dosis de humor -por fin-, para descomprimir momentos tensos, siempre con un buen manejo de la acción. Resulta más que solvente el casting, con puntos altos en Nicole Kidman, en el rol de Atlanna, Patrick Wilson, como el malévolo Orm y Willem Dafoe, dando vida al leal Vulko. Otros secundarios con roles más bien acotados, pero convincentes,  son el gran Dolph Lundgren como el Rey Nereus y Yahya Abdul-Mateen II, interpretando a un vengativo, apenas esbozado, Black Manta. El elenco interactúa entre sí con eficacia y oficio, volviendo el convite ameno e interesante en todo momento, dato para nada menor, puesto que el metraje alcanza 143 minutos de extensión.

Párrafo aparte para la pareja protagónica, Jason Momoa compone un convincente Rey destronado. Al fin comprendemos el por qué de la actitud algo pedante y cabrona que le vimos anteriormente. No menos importante es la química desarrollada con la bella Amber Heard, que da vida a una resuelta Mera, en permanente debate entre una relación difícil con su padre y el compromiso para con los suyos, llegando a resolver el problema definitivamente al decidir ponerse del lado del mestizo.

Los rubros técnicos tienen una factura impecable la, fotografía, el diseño de producción y los efectos especiales resultan muy logrados, a tal punto de volver creíble aquello de dialogar bajo el agua en entornos impresionantes por su majestuosidad. Lejos de saturar, dejan con ganas de ver algo más de aquellas vastas civilizaciones. El único punto débil involucra a la banda sonora, que nunca logra obtener una identidad propia, puesto que amaga con temas conocidos en algunos pasajes y orquestaciones en otros, momentos claves en los que no se alcanza el dramatismo buscado. Igualmente, no resta mérito al todo.

Cuando quien esto escribe pensaba que DC no generaba más que fiascos en sus traslaciones del noveno al séptimo arte, llegó Aquaman para ser la excepción que confirma la regla. Veremos si la Princesa Amazona y el Rey Atlante llegan a ser suficientes para enderezar el buque y llevar a buen puerto el sueño de una JLA que convenza a todos. Por lo pronto, disfrutemos de la frescura que exuda esta más que recomendable película. Clara como el agua.

 

38 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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