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The rain: no hay nada nuevo bajo la lluvia

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The rain: no hay nada nuevo bajo la lluvia

Todo mes tiene su «original de Netflix» estrella. Vimos el de mayo y no nos pareció gran cosa.

UNA PRODUCCIÓN (MUY POCO) ORIGINAL DE NETFLIX

El cuatro de mayo se estrenó la primera producción danesa de Netflix, un biothriller post apocalíptico titulado «The Rain» (la lluvia). En tiempos como estos, en los que la mayoría del público tiene fácil acceso a un inmenso catálogo de series (y no me refiero solo al de Netflix) para captar la atención de la audiencia es preciso aportar ese rasgo de originalidad, ese toque personal que nos permita despegar del pelotón y dejar una huella, por minúscula que sea. Así lo entendieron series como iZombie (2015) y Santa Clarita Diet (2017), logrando separarse del aluvión de muertos vivientes que inundó la pantalla chica a partir del éxito de The walking dead (2010). Pues bien, los responsables de The Rain definitivamente no entendieron esa sencilla lección y decidieron construir una historia con todos, pero todos los clises del género al que pertenece.

La acción se sitúa en Escandinavia, en un futuro impreciso, pero no muy lejano. El doctor Frederik Andersen (Lars Simonsen) encierra a sus hijos Simone (Alba August) y Rasmus (Lucas Lynggaard Tønnesen) en un búnker para protegerlos de una extraña lluvia que causa la muerte en pocos minutos a cualquiera que entre en contacto con ella. Desde el principio se nota que los laboratorios Apollon, para los que trabaja el buen doctor, tienen algo que ver con la mortal precipitación. Los niños se pasarán seis años aislados y cuando por fin salgan, encontrarán un mundo despoblado, donde grupos de brutalizados supervivientes recorren bosques y ciudades sin mas objetivo que el de vivir un día más, mientras son cazados por equipos de soldados a los que llaman «los forasteros». Simone y Rasmus se incorporan al grupo formado por Martin (Mikkel Følsgaard), Patrick (Lukas Løkken), Lea (Jessica Dinnage), Jean (Sonny Lindberg) y Beatrice (Angela Bundalovic) y aunque su llegada desestabilizará el equipo, cuestionando el liderazgo del duro-pero-no-tanto de Martin, también le dará un sentido, una misión.

La primera temporada de esta serie se compone de ocho episodios de alrededor de 40 minutos con un desarrollo bastante fluido pero ningún sobresalto. Un gran laboratorio que desarrolla un arma biológica y la prueba en una pequeña población, un grupo de sobrevivientes desparejo que se ve obligado a unirse para sobrevivir y un paciente cero, persona inmune o clave biológica para hallar la cura son los pilares sobre los que se construye cualquier biothriller y The Rain sigue ese manual al pie de la letra. Podría argumentarse que lo importante es lo que los guionistas logran hacer con esas herramientas arquetípicas, pero lo cierto es que no logran demasiado. La trama no tiene sorpresas, solo distracciones que apenas sirven para rellenar minutos, como el hallazgo de una comunidad supuestamente idílica de supervivientes que, previsiblemente, oculta un oscuro secreto. Todo un capítulo dedicado a esa poco creíble posibilidad (¿cómo subsisten en medio del caos reinante?) y lo único que se obtiene de ello es un objeto que nuestros protagonistas podrían haber hallado de cualquier otro modo más racional. La interacción entre los personajes no acaba de cuajar. Las decisiones que toman a menudo parecen no tener consecuencias, sea que intenten matar a un compañero o que sean torturados por los soldados, no hay auténticas repercusiones para ellos ni para el equipo. Parece un episodio de Los Simpsons: Homero puede ir al espacio o Bart ser patiño de Krusty, pero al final del capítulo, todo volverá a ser como antes.

Con un guion tan chato, no he podido hacerme una idea cabal de que tan buena es la performance de los protagonistas. A lo mejor son buenos actores, no lo sé, han tenido pocas oportunidades de demostrarlo.

Lo único destacable en esta serie es la producción. Como en la mayoría de las películas o series postapocalípticas, las ciudades desoladas y las interminables filas de vehículos abandonados están a la orden del día y en ese sentido, el trabajo de ambientación es notable.

Y SE TERMINÓ

Si algo puede decirse a favor de esta serie, es que al menos es corta. No es atrapante como Dark, no es entretenida como Lost in Space, no es innovadora como Altered Carbon y no se prende de la teta de la nostalgia como Stranger Things. Es tan poco original que ni siguiera llega a ser mala. Véanla, o no la vean. Es exactamente lo mismo.

Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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