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Black Mirror: intencionado, pero ¡Puro Pop!

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Black Mirror: intencionado, pero ¡Puro Pop!

Netflix presentó la segunda parte de su versión de la exitosa producción inglesa Black Mirror. Muy lejos del nivel y la oscuridad de la serie original, definitivamente un producto más al gusto «americano».

Érase una vez, en 2011, una serie británica destinada a perdurar. Su título era Black Mirror y se compuso de 6 episodios de una hora, separados en dos temporadas, más un «especial de navidad» de dos horas de duración. Utilizando las herramientas de la ciencia ficción, la serie denunciaba los peligros de la tecnología, reflejando nuestra realidad en este espejo negro que incomoda y atrapa al espectador.

El 21 de octubre de 2016 Netflix se hizo cargo de producir una nueva temporada, compuesta por 6 mediocres episodios que distaban muchísimo de la calidad de la serie original. Poco más de un año más tarde, el 29 de diciembre de 2017, otros seis capítulos se pusieron a disposición de los usuarios de la popular plataforma de streaming. A continuación, haremos un repaso de cada entrega, tratando de no spoilearlos demasiado.

 

CAPÍTULO 1: USS CALLISTER

Infinity es un juego on line de inmersión producido por la compañía Callister, uno de cuyos fundadores es el programador Robert Daly (Jesse Plemons), un genio informático muy menospreciado por su socio y aún por el resto del personal de la empresa. La veganza de Robert es crear un mod del juego en el que recrea la estética de Star Fleet (una serie ficticia que remeda a Star Trek) e introducir en el mismo clones digitales de sus compañeros de trabajo obtenidos mediante pequeñas muestras de ADN. A bordo de la UUS Callister, Robert se convierte en el capitán Daly, amo y señor de sus dominios.

Este episodio va por varios frentes y se queda corto en todos. No es una aventura entretenida, no es gracioso, no es una denuncia contra el bulling y desde el punto de vista técnico, su representación de la realidad virtual es apenas más creíble que la de Tron. Patético inicio.

 

CAPÍTULO 2: ARKANGEL

Esta segunda entrega cuenta con el plus de ser dirigida por Jodie Foster. Luego de casi perder a su pequeña hija Sara (Aniya Hodge/Brenna Harding), Marie (Rosemarie DeWitt) acepta colocarle un implante que le permite conocer su ubicación e incluso ver lo que ella está viendo, en tiempo real. El módulo incluye un sistema de control parental que le impide a Sara percibir todo aquello que el sistema considere violento o estresante. En cuanto Marie descubre las nefastas consecuencias de esta aplicación, decide desconectarla, pero a medida que su hija crezca, la tentación de reactivarla será cada vez más grande.

Una buena alegoría sobre la sobreprotección y la importancia de la confianza en las relaciones humanas, este episodio es mucho mejor que el anterior.

 

CAPÍTULO 3: CROCODILE

Shazia Akhand (Kiran Sonia Sawar) es una investigadora de seguros que revisa los recuerdos de potenciales testigos para reconstruir un accidente. Las pistas la llevan a la exitosa arquitecta Mia Nolan (Andrea Riseborough), pero esta tiene un oscuro secreto que proteger ¿hasta dónde llegará para lograrlo? Si dejamos de lado la tecnología para evocar los recuerdos directamente de la mente de una persona, estamos ante lo que podría tranquilamente ser un capítulo de Criminal Minds o cualquier otra serie policial. Un buen capítulo, además.

 

CAPÍTULO 4: HANG THE DJ

Amy (Georgina Campbell) y Frank (Joe Cole) viven en una sociedad en la que las relaciones están estrictamente reguladas. Se conocen a través de un sistema de citas que aplica a cada relación una fecha de expiración, la suya debe durar apenas doce horas, pero ambos podrán en duda la fiabilidad del sistema.

Una simpática historia de amor con una vuelta de tuerca final interesante. Un episodio tranquilo y entretenido, muy disfrutable.

 

CAPÍTULO 5: METALHEAD

En un futuro post apocalíptico, tres amigos entran a un almacén abandonado en busca de materiales, pero se encuentran con un «perro»: un implacable robot rastreador que en los primeros minutos del episodio asesinará a dos de los protagonistas y se pasará el resto del capítulo persiguiendo a Bella (Maxine Peake), la única sobreviviente.

Al terminar el episodio, mucho queda en el tintero ¿Qué le ocurrió a la Humanidad? ¿Qué son los «perros»? ¿Cómo sabían los protagonistas exactamente dónde encontrar lo que buscaban? Preguntas sin respuesta… pero también sin importancia, porque lo que nos queda es una historia de cazador-presa como debe ser, bien adrenalínica y en los yermos paisajes de una comarca desolada… en bellísimo blanco y negro.

 

CAPÍTULO 6: BLACK MUSEUM

Nish (Letitia Wright), una joven turista se queda varada en un pueblo. Mientras espera que la batería de su auto se cargue, decide visitar el Black Museum, una colección de «auténticos artefactos criminológicos» por la cual la guiará su propietario, Rolo Haynes (Douglas Hodge). Haynes le mostrará dos objetos y le contará sus historias, antes de presentarle la «atracción principal» pero el espectador atento verá muchos otros artefactos relacionados con episodios previos de la serie.

El episodio está armado en un estilo que recuerda La dimensión desconocida o Galería Nocturna, con Haynes como presentador e hilo conductor de tres mini-historias que acaban concluyendo en un Grand Finale. Este es el único capítulo lo suficientemente oscuro como para recordar vagamente a la serie original, aunque muy lavado, claro está.

 

CONCLUSIÓN

Esta segunda parte sigue los pasos de la primera, aunque alcanza un promedio de calidad más alto. Definitivamente, hay muy poco del espíritu de la serie original en estos capítulos que, sin ser de mala calidad, están muy lejos del tono oscuro y ominoso que caracterizaba a la producción británica. No por casualidad tomé prestados los versos del Maestro Sabina para titular esta nota; la canción a la que pertenecen habla sobre un grupo de rock duro que en cuanto prueba las mieles del éxito, acaba adaptando su propuesta a las «necesidades del mercado» y al final «cantan el rap del optimista, en vez del blues de la necesidad». No hay precisamente optimismo en esta obra, pero tampoco necesidad: Netflix, te dimos a Los Rollings Stones y los convertiste en Lady GaGa.

 

Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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