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Bienvenido a casa, Frank: Marvel’s The Punisher

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Bienvenido a casa, Frank: Marvel’s The Punisher

Tras su breve pero estelar presentación en la segunda temporada de DareDevil, el antihéroe favorito de Marvel estrena serie propia.

Marvel’s The Punisher inicia a un año de los hechos de DareDevil 2 (2017) y apenas unos meses después de The Defenders (2018). Todos los culpables del asesinato de la familia de Frank Castle (Jon Bernthal) están muertos y oficialmente, él también. The Punisher ha desaparecido sin dejar rastros, y en su lugar ha surgido Pete Castiglione, un donnadie, un trabajador de la construcción sin pasado ni futuro que derriba paredes a mazazos en un esfuerzo inútil por no pensar. Es que una vez completada su venganza, Frank ya no tiene motivos para vivir, ni como Castle, ni como Castiglione. Pero como diría Michael Corleone: «Justo cuando pensaba que estaba fuera me vuelven a meter dentro».

El regreso de su breve retiro le llegará en forma, por así decirlo, fortuita. Su joven compañero de trabajo, Donny Chavez (Lucca De Oliveira) se meterá en problemas y Frank no podrá evitar involucrarse, llevándose puestos a tres pandilleros de poca monta y un garito lleno de mafiosos. Para su desgracia (o su suerte) esto atraerá la atención de Micro (Ebon Moss-Bachrach) un hacker que ha fingido su muerte para proteger a su familia y está más que interesado en conocer a El Castigador.

LA VENGANZA NUNCA ES BUENA, MATA EL ALMA Y LA ENVENENA

Micro se contacta con Frank y lo pone al tanto de una conspiración militar que involucra a miembros de su antiguo escuadrón. Así estos dos personajes que tienen tanto en común (ambos están oficialmente muertos, ambos tienen una familia que proteger o vengar, ambos sufren la culpa de haber puesto a sus seres queridos en riesgo) y a la vez tan poco (uno es puro músculo y el otro, puro cerebro) se convierten en renuentes aliados. En el bando de los malos se encuentra Rawlins (Paul Schulze), jefe de operaciones encubiertas de la CIA y otros implicados en la conspiración para financiar operaciones mediante el tráfico de heroína, que irán apareciendo a medida que avance la trama. En medio de todo eso están los miembros de la Agencia de Seguridad Nacional Dinah Madani (Amber Rose Revah) y Sam Stein (Michael Nathanson) que se cruzan con Castle siguiendo la pista del enemigo común. Dinah también tiene una venganza entre manos: la muerte de su compañero en Afganistán, un policía que descubrió lo que la CIA estaba haciendo. El nexo con el resto del universo Marvel lo constituye esta vez Karen Page (Deborah Ann Woll) en vez de la casi omnipresente Claire Temple (Rosario Dawson). Una decisión muy acertada, dado que incluir a la enfermera en esta serie hubiera sido más forzado aún de lo que resultó en las otras.

Tratándose de un personaje tan violento como Punisher, la trama rebosa acción y las escenas de enfrentamiento son mucho más duras que las de cualquiera de las otras producciones con las que comparte universo. El desarrollo está muy bien, aunque el subtexto pueda resultar un poco difícil de tragar (o no, según como veas el mundo). Si bien se trata el tema de las «operaciones especiales» de la CIA en el extranjero, implicando a la agencia en asuntos sucios como el narcotráfico, el eje no pasa por la ilegalidad y mucho menos por la inmoralidad de este tipo de operaciones, sino mas bien por los efectos que tienen a largo plazo en los soldados implicados en ellas. Otro tema espinoso, el de la portación de armas, hace acto de presencia en la persona del Senador Stan Ori (Rick Holmes) quién presenta un proyecto para restringir la portación endureciendo los requisitos para permitir el acceso a las armas, que en Estados Unidos son bastante laxos. Este personaje es presentado como un político ventajero y un cobarde capaz de arrojar una mujer a los brazos de un terrorista para salvar su propio pellejo. En ese sentido, me atrevo a afirmar que tiene poco que envidiarle a las producciones propagandísticas ochentosas de Chuck Norris o Silvester Stallone.

RECOMENDABLE, CON LAS SALVEDADES DEL CASO

Dejando de lado el aspecto ideológico, la serie tiene un muy buen balance entre acción e historia, lo que la hace muy llevadera y casi ideal para «maratonearla». Las actuaciones están a la altura, destacando la interpretación de Bernthal y su química con Moss-Bachrach, lo que ayuda a hacer creíble esa improbable unión. Su inclusión en el Universo Marvel/Netflix está muy bien contextualizada, separándola del eje principal que constituyó el enfrentamiento con La Mano en sus diversas formas y dándole entidad propia al personaje y lo que no es menos importante, al origen de Jigsaw (principal enemigo de Punisher en el comic), al que seguramente volveremos a ver en futuras temporadas.

En definitiva, The Punisher constituye un regreso a la calidad inicial, tras las decepciones que constituyeron Luke Cage y Iron Fist y el muy ligero repunte de The Defenders, esta serie nos da esperanzas de que volvamos a ver producciones de la calidad de DareDevil y Jessica Jones.

 

 

Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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