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Superliga de Campeones

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Superliga de Campeones

Crítica de Justice League, casi sin spoilers

Liga de la Justicia (Justice League, Estados Unidos/2017). Dirección: Zack Snyder/Joss Whedon. Elenco: Ben Affleck, Henry Cavill, Gal Gadot, Ezra Miller, Ray Fisher, Jason Momoa, Jeremy Irons, Robin Wright, Connie Nielsen, Amy Adams. Guión: Chris Terrio y Joss Whedon. Música: Danny Elfman. Duración: 121 minutos.  

 

El siempre polémico Zack Snyder, relevado, ahora, por Joss Whedon, completa con esta película una particular trilogía, que nació bajo la premisa ambiciosa de presentar la visión, innecesariamente oscura, quizás, de un director sobre un universo superheroico, degenerando en el camino por presiones de la industria, el público, y algo de incompetencia, también, en una saga despareja, de sabor agridulce. Repasemos, a la lograda The Man Of Steel (2013), donde se practicó una gran reinterpretación al último hijo de Kriptón por el lado de la ciencia ficción, siguió una fallida secuela-precuela, denominada Batman Vs. Superman (2016), cuya principal falencia es de concepción, apretar mucho para abarcar poco, ya sea por injerencia del estudio, problemas del guión o duración del metraje. Y ahora es el turno de Justice League, que carga con el lastre de ser la película que todos los comiqueros esperábamos desde siempre.

Tomando en cuenta estas consideraciones, lo cierto es que el resultado final no decepciona. Por el contrario,  Liga de la Justicia, con todas sus costuras a la vista -algunas más llamativas que otras-, para bien o para mal, es una buena película, que funciona como producto comercial de entretenimiento destinado a conquistar al gran público. No deja afuera a nadie, lectores de cómics o no.

Tratando de spoilear lo menos posible, vamos a destacar que lo primero que sorprende es su escasa complejidad argumental. El desarrollo es lineal, presentación, nudo y desenlace. En el primer apartado se entremezclan el villano a enfrentar, Steppenwolf, y las secuencias destinadas a mostrarnos a los héroes ya conocidos, Batman y Wonder Woman, en una dinámica personal interesante -plena de referencias a la JLA de Joe Kelly o la serie animada JLA Unlimited-; más el agregado de los nuevos, un aguerrido Aquaman, el divertido The Flash y un apesadumbrado Cyborg. El conflicto está representado por el plan del enemigo y la posibilidad cierta de concretarlo. El desenlace llega con la reunión del grupo a pleno, con la resurrección de rigor, que determina en cierta forma su victoria sobre la amenaza, en un acto algo apresurado y a pura machaca, pero efectivo al fin.

Ahora bien, dos directores metieron mano en este film, y eso se nota. El tema de la cuota de humor, por ejemplo, es atribuible a Whedon, sin dudas. Funciona bastante bien en general, derrapa en algunas ocasiones, también. Un elemento narrativo que se extraña es el de la opinión pública al respecto de esta reunión de superhéroes, tema central en las cintas predecesoras, muy Snyder, que acá brilla por su ausencia. O sea, si tanta polémica generó Superman con su vida y muerte, ¿qué onda su resurrección, o el hecho de que se junte con Batman y el resto para trabajar en conjunto? Solo Lois Lane escribiendo al respecto a modo de epílogo y el tramo de inicio no bastan para dar cuenta de las reacciones del hombre de a pie sobre esta nueva realidad.

Rubro personajes y reparto. Gal Gadot se roba el protagonismo de la Liga con su Princesa Amazona cada vez que puede, dotando de complejidad al personaje, pese a que se empeñen en mostrar sus curvas desde diferentes encuadres en tomas por demás de sexistas. El Batman de Ben Affleck está bien escrito pero mal actuado, no convence en su rol de líder-estratega del grupo, siempre con cara de nada y un traje en el que luce incómodo, aprisionado, que tampoco lo ayuda. Una lástima. Henry Cavill, finalmente, logra brillar como Superman y uno no puede menos que celebrarlo. Si esto no pasó antes, fue por errores de escritura más que por calidad actoral.

“La Justicia llegó a nuestras calles”

Sobre las incorporaciones, tenía mis dudas al respecto de Jason Momoa como el Rey Atlante, pero lo cierto es que más allá de que no sea rubio, su interpretación y el carácter rebelde que le dieron desde el guión, convencen. Ezra Miller como The Flash en plan Spiderman, hace ruido. A la mala elección de un actor asiático para un personaje que no lo es, se suma el inconveniente de presentarlo demasiado joven. Más nerd que científico -ignora los puntos cardinales-, la única referencia argumental que lo une a Barry Allen es la detención de su padre por el crimen de su madre. Hasta el efecto especial utilizado para dar cuenta de su poder es deslucido. ¿Tan difícil era copiar los logros de la serie de TV? Cyborg está apenas esbozado, sabemos muy poco de su pasado, pero su oscuro presente basta. Ray Fisher transmite muy bien la incertidumbre que lo aqueja. No es J’onn J’onzz -snif-, pero al menos resulta funcional al relato. Los secundarios cumplen, con buenas participaciones.

La consideración de los aspectos formales del film arroja bastante tela para cortar. Precisamente, ese es un gran problema; la edición del metraje para que no supere las dos horas de duración, por expreso pedido de Warner Bros, se nota. Mucho. A tal punto de afectar el relato en varias ocasiones. Los efectos especiales por momentos deslumbran y en otros dejan en evidencia que faltaba algo más de trabajo, esto puede atribuirse a la división de tareas entre varias áreas técnicas, práctica común en Hollywood  actualmente, pero resulta imperdonable que en una producción de este calibre no se coordinen adecuadamente. El CGI en el villano de turno está bastante bien, a diferencia del Doomsday que vimos en 2016. La labor de Danny Elfman en la música no decepciona, con homenajes a las trayectorias cinematográficas de Batman y Superman en momentos puntuales, pero también luce apresurada en otros pasajes.

Al margen de todas estas apreciaciones, que determinan por qué considero que Justice League es apenas una buena película, cuando tenía todo para ser un gran film, el consejo al momento de verla es prepararse para disfrutar, dejarse llevar por lo que la historia propone, un gran tributo al Fourth World de Jack Kirby, con cositas de Geoff Johns en la etapa New’s 52, y por encima de todo, una celebración del género superheroico que deja abierto el camino para futuras y mejores secuelas. Se podrá acusar a los responsables, con razón, de copiar descaradamente la fórmula inicial de Marvel, pero ¿no es eso lo que pedíamos? Hay mucho por corregir, por supuesto, pero a título personal, me alegra que el Universo Extendido DC salga de aquella oscuridad impostada para transitar un sendero de mayor luminosidad. Esta vez, hay equipo.

37 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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