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#BladeRunner 2049: secuela a la altura del film original

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#BladeRunner 2049: secuela a la altura del film original

Secuela que nutre y expande el universo de ficción logrando estar en todo momento a la altura del film original.

Blade Runner 2049. Dirigida por Denis Villeneuve. Escrita por Hampton Fancher, Michael Green. Con Ryan Gosling, Harrison Ford, Ana de Armas, Sylvia Hoeks, Robin Wright, Jared Leto, Mackenzie Davis. Fotografía: Roger Deakins. Música: Benjamin Wallfisch, Hans Zimmer.  Duración: 163 minutos.

 

El cine es maravilloso, completamente maravilloso. Puede ser servicial, amable, gentil con uno mismo y, al mismo tiempo, ser el peor de los virus, uno invasivo, uno que cuando pasa deja marcadas secuelas, uno que transforma.

Blade Runner 2049 no pasa desapercibida, es una cinta que genera cosas, una cinta que impacta tanto desde su aspecto visual como narrativo. Y lo interesante, lo particularmente interesante, es que lo hace teniendo como estandartes palabras claves como el amor y el respeto.

El amor y el respeto son hacia la obra original, ese film de 1982 injustamente odiado por la crítica que creció de manera abismal al punto de marcar un antes y un después en el género de la ciencia ficción.

Dirigida por Ridley Scott y tomando como referencia a la novela de Philip K. Dick “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? a paso lento pero firme fue redescubierta por el público a fines de los ochentas para convertirse, merecidamente, en un film de culto.

Esta secuela,  que llega 35 años después (ningún dato menor) no se queda solo en la reverencia hacia el clásico (hola episodio 7) sino que nutre y expande su universo de ficción logrando estar en todo momento a la altura del film original.

Blade Runner 2049 tiene como protagonista a K, un policía replicante que con el correr del metraje comienza a  descubrir que es mucho más humano de lo que arrojan cada uno de los estudios a los que se somete  diariamente. Algo irónico si tenemos en cuenta que el personaje de Deckard (Harrison Ford)  experimentaba lo mismo pero de una manera completamente inversa (un policía humano que ponía en duda aquellos aspectos que lo separaban de un androide). La ironía no termina ahí, la crítica misma también ha seguido su propio camino opuesto ya que la ha elevado casi como una obra maestra desde su estreno en el mes de octubre.

K es interpretado por Ryan Gosling, un inmenso Ryan Gosling que hace años dejo de ser una promesa para convertirse en uno de los mejores actores de su generación. Al tipo no le sobran ni los gestos ni las palabras, pero tiene un andar sobrio, propio  de actores como Cary Grant que es una total delicia. Aparece en pantalla y respiras westerns, personajes que son parcos, callados y casi sin nombres (como los interpretados por el viejo Clint).

Gosling con su personaje de K tiene como misión terminar con la ¿vida? y rebeldía de algunos viejos replicantes. Antiguos modelos pensantes, menos dóciles y obedientes. Finalmente, a través de una misión de rutina, descubre los huesos de una replicante que ha dado a luz. Y allí se abre la posibilidad de cambiar al mundo acabando con las débiles barreras que separan a los humanos de los androides.

El canadiense Denis Villeneuve tomo las riendas como director del proyecto ganándose el derecho tras la buena recepción que la cinta de ciencia ficción Arrival había conseguido en 2016. Pero en este trabajo, créanme, supera cualquier expectativa.

Si bien parte de un guión mucho más sencillo que el original, nada justifica que pueda pensarse este como film como uno menor. Funciona de manera independiente, tiene personalidad, carácter y se permite jugar con preguntas que nos venimos haciendo desde comienzos de la saga.

La parte técnica es sencillamente exquisita y es quizás el aspecto más saliente de esta  producción. Cualquier fotograma tomado al azar es digno merecedor de numerosos elogios. El nombre detrás de ellos es tan antológico como la propia saga. Se trata del director de fotografía Roger Deakins, un veteranísimo de la industria que tuvo la suerte de perder cada una de las 13 veces en las que fue nominado a los premios Oscar. ¿Quién necesita a la industria?

El peso actoral como mencionamos recae en el bueno de Ryan pero es correctamente secundado por una triada de mujeres  en las que se destacan Robin Right (en un papel demasiado similar al que interpreta en House of Cards), Ana de Armas y Sylvia Hoeks.

Jared Leto también está ahí, el tiempo suficiente para no cansarnos con su acostumbrado histrionismo. No se destaca pero cumple con su papel de villano efímero y pasajero. Mención aparte merece el viejo Harrison Ford que, a diferencia de lo que prometían cada uno de los adelantos, no aparece demasiado en pantalla. Lo hace en el tramo final para brindarle toda la agilidad de la que carecía el film hasta ese momento. Su presencia le imprime velocidad a un relato que por momentos es demasiado solemne.

Blade Runner llego con el terrible peso de intentar expandir el universo de un verdadero clásico del cine,  una tarea difícil, casi imposible. Sin embargo, a fuerza de profesionalismo, ambientación y buen gusto, ha conseguido abrirse paso para transformarse en una digna sucesora.

Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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