Buscanos en las redes sociales

Términus, última estación

Cómics

Términus, última estación

Fin de ciclo para la antología surgida en Rosario que supo proyectarse nacionalmente. Análisis del número doce y consideraciones varias sobre la importancia y el futuro del proyecto.

Fin de ciclo para la antología surgida en Rosario que supo proyectarse nacionalmente. Análisis del número doce y consideraciones varias sobre la importancia y el futuro del proyecto.

 

 Un verdadero fenómeno

 Doce números en cuatro años. Puede parecer poco, pero para una propuesta editorial independiente como la que nos ocupa, surgida desde el interior del país, con la sana intención de presentar material de nuevos-buenos creadores que no tenían espacio en otras publicaciones -en el mejor de los casos-, o que trabajaban para el exterior desde hacía tiempo, sin tener la merecida presencia local, no lo es. Su aparición y posterior consolidación, superando dificultades sobre la marcha, autoedición mediante, representaron un momento clave en el humilde, acotado, pero siempre vigente mercado nacional de historieta. Una patriada que, felizmente, fue acompañada por los lectores -dato para nada menor-, y redundó, con el tiempo, en varios merecidos reconocimientos, personales y grupales, que vinieron a  confirmar, por si hiciese falta, el camino elegido.

El todo, la suma de las partes

Tras la habitual portada del recientemente premiado Gabriel Peralta Carrasoni, algo minimalista y carente del impacto visual de las anteriores, lamentablemente, la nota editorial de Bruno Chiroleu y el sumario, abre el juego ‘El diablo está en la receta’, de Tomás Wortley y Renzo Podestá, trama de ocho páginas que juega con una idea algo remanida, la del músico del montón, pleno de miserias personales y escaso talento, que logra obtener su momento de éxito al vender su alma al demonio, dejando como legado un disco maldito. La obtención de ese vinilo por parte de un grupo de amigos y las consecuencias de su escucha, son exploradas en un relato que se juega por completo al giro argumental del final. Sorprende gratamente el dibujo, con una destacada utilización de grisados que contribuye en todo momento al clima impredecible de la historia.

Desde España llega ‘El muñeco vestido de payaso’, historieta de seis páginas escrita por Vicente Navarro y dibujada por Pedro Villarejo, que podríamos describir como un momento algo perverso en el contexto de un enamoramiento adolescente. En apariencia simple, lineal, una segunda lectura deja al descubierto la ambigüedad implícita en los diálogos y pensamientos del personaje protagónico en relación a la chica que representa su objeto de deseo. Fuerte trasfondo psicológico para un interesante final abierto.

Como suele suceder con la mayoría de las series que se presentan en una publicación antológica, la lectura de cada nuevo capítulo deja sensaciones ambiguas. A veces uno se queda con ganas de más, otras con gusto a poco. En tal sentido, cabe mencionar que la cuarta entrega de esa lograda parodia al género superheroico titulada ‘Plan B’, creada por Fernando Baldó, de ocho páginas, no suma mucho al todo -altamente recomendable, por cierto-. Esta vez, el ‘gordo’ y ‘Vic’ quedan a cargo de la custodia de un edificio en cuyo último piso se lleva a cabo una reunión de los principales jefes mafiosos de la ciudad. El agente conocido como ‘La Sombra’ se roba el episodio a pura acción, y los carismáticos protagonistas quedan relegados a la ejecución del paso de comedia.

Una dupla interesante, la del guionista Gastón Nicolás Flores y el lapicista Sergio Tarquini, entrega un comic enrolado en la ciencia ficción, seis páginas con mucha acción. ‘Desempleo’ sucede en un futuro no muy lejano, con una cadena de TV transmitiendo en vivo la final de un reality show en el que dos robots y dos androides se enfrentan entre sí por la obtención de dos puestos de trabajo en una empresa estatal. Una revelación inesperada entre los participantes lleva a un cierre algo apresurado -con moraleja y palo a los medios incluido- que funciona, pero podría haber estado mejor con un par de páginas más en su desarrollo, para lograr empatizar con los personajes.

‘Incubo’, con guión de Gonzalo Duarte y arte de Tomás Aira, está entre lo mejorcito del número. Ocho páginas bien escritas y mejor dibujadas que relatan un caso de posesión por parte de una entidad sobrenatural. Una crisis familiar ocasionada por un fallecimiento y la forma de sobreponerse a ello por parte de una joven que vive con su abuelo, chocan con una oculta verdad revelada. Unitario redondito por donde se lo considere. De esos que no pocos vamos a extrañar, seguramente.

Sigue una verdadera joyita de cuatro páginas, ideada y llevada al dibujo por el ex “Llanto de Mudo” Nicolás Brondo, titulada como un popular subgénero de la industria pornográfica, ‘Glory Hole’. Unitario mudo, en apariencia lineal hasta su final,  shockeante a más no poder, que sorprende al lector como un baldazo de agua fría. Otro punto altísimo de la revista, sin lugar a dudas. Mérito doble, si se considera la osadía de incluir en la selección de contenidos un autoconclusivo de tan alto impacto.

El próximo unitario lleva por título ‘Como un león’, con las firmas de Iñaki Aragón y Rodrigo Luján. Podríamos enmarcarlo en el subgénero furry, pero también como un drama existencialista que toma como leitmotiv la dureza con la que se vive en las villas del conurbano bonaerense, donde la infancia no es fácil, y el desarrollo personal menos. Una certera pintura de clase, duro reflejo de una realidad que gran parte de la sociedad argentina pretende no ver, bien retratada, sin ningún tipo de golpe bajo para el lector en su desarrollo. Ocho bunas páginas que inquietan e invitan a más de una reflexión.

La última parada del recorrido cuenta con textos e ilustraciones de Bruno Chiroleu y tiene nombre propio; ‘Marcela’, un relato con tintes fantásticos ambientado en Rosario al respecto de un triángulo amoroso de antaño entre dos amigos y la mujer del título, que derivó en una pareja de antropólogos con ciertas excentricidades en su modo de vida. Una investigación al respecto de extraños cultos precolombinos, ausencias inexplicables y una resolución inesperada, narrada en primera persona por el tercero en discordia, redondean un buen final para la última entrega de la publicación en esta etapa, complementada por sendos pin-ups a cargo de Matías Lázaro y Damián Couceiro.

Una apuesta a futuro

Recuerdo que una de las preguntas que formulé a Bruno Chiroleu y Gastón Flores en oportunidad de visitarnos en Central Mutante Radio hace unos años, tenía que ver con las ventajas y desventajas que ofrecía la antología para ellos, a la hora de presentar ante los lectores su producción. La respuesta que brindaron entonces giró en torno a que la elección de aquel formato fue la mejor forma que encontraron para mostrar lo suyo, nucleando mejor las voluntades del colectivo y permitiendo una participación representativa.

En ese apartado, “Términus” puede gustar más o menos según a quién se le pregunte, pero lo que no se puede discutir es la voluntad manifiesta de los creadores para ofrecer lo mejor de sí en cada entrega, no dejando lugar al material ‘de relleno’, que tanto daño le hizo en el pasado a las revistas antológicas nacionales.

Por lo demás, superar las adversidades y tener la suficiente grandeza para admitir errores, aprendiendo de ellos, es otro de los puntos altos de esta etapa evolutiva. Lo que viene parece ser un saludable cambio en la política y el catálogo editorial, la edición de libros con series completas o material íntegramente nuevo. Un paso arriesgado, sin duda, pero artísticamente necesario. Desde este espacio deseamos lo mejor para este nuevo momento del proyecto, y tomamos la palabra de mantener al menos una edición anual de “Términus”, que nos permita seguir disfrutando de buenos unitarios enrolados en la fantasía, el terror, la ciencia ficción y el policial, subgéneros en los que se apoyó la publicación desde aquel lejano 2012. Mucha agua bajo el puente ha pasado desde entonces. Para bien. En buena hora.

Continue Reading
Publicidad
También te puede interesar...

37 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

Comentar

Más en Cómics

Trending

CM! PODCAST

To Top

Desarrollado por Offshoot media