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All you need is LOVE

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All you need is LOVE

Cristian Oliva presenta su particular visión de una de las recientes producciones de Netflix

Desde que Netflix se volviera un producto de consumo masivo en nuestro país existen algunas verdades insoslayables. La primera, y quizás más importante, de ellas tiene que ver con un estándar, una vara, un techo de calidad que la plataforma de streaming ha sabido construir como productora de contenidos. Es casi imposible hallar un producto bajo el ala de Netflix que no pase con creces el aprobado…por lo menos en materia de series. Su primer intento en cuanto a  largometrajes lejos estuvo de correr la misma suerte comenzando con la lastimosa comedia de Adam Sandler “The Ridiculous 6”.

La segunda corresponde a la apuesta y prioridad en la difusión que Netflix ha dispuesto para aquellas realizaciones que parecerían ir por todo y que han cosechado a lo largo de sus primeros años el visto bueno del público. La plataforma no solo se ha construido a sí misma, sino que ha sabido domesticar las conductas propias de su público. El consumidor de Netflix, creo, ha dejado de ser impaciente para dar paso a un ser consciente de que hay buen alimento durante determinados meses del año (momento en que incluso podemos empacharnos sin culpas) y otros en los que simplemente hay que racionar y pasar el invierno.

LOVE (al fin!) forma parte de este grupo. Perdida en medio de grandes éxitos, la serie ha  conseguido a fuerza del siempre poderoso boca a boca, transformarse en uno de los económicos caballitos de batalla de la compañía.

Love  tiene como principal referente a Judd Apatow, señalado en varias ocasiones como el “nuevo” rey de la “nueva” comedia americana (para ello basta recordar que ha sido el director de películas como  “Vírgen a los 40”, “Lígeramente embarazada” y “Supercool”). Su trabajo en cuanto a series es igual de importante siendo el creador de Freaks and Geeks, una obra de de culto en la que dieron sus primeros pasos actores como Seth Rogen y James Franco.

Su argumento retrata la historia de Mickey y Gus, dos treintañeros que intentan retomar sus vidas luego de las rupturas con sus respectivas parejas. Sus vidas, lógicamente, consiguen cruzarse para otorgarnos una reflexión acerca de tópicos como el compromiso, el amor, la excitación y las humillaciones, algunas de las cuales tienen al sexo como protagonista.

Detrás de esto existe un tema  central que encuentra en el camino hacia la adultez (cada vez más retrasada en la actualidad) su principal ingrediente.

Es sabido que Apatow a lo largo de sus últimos años como productor y director ha creado su propio universo, universo con el que una inmensa cantidad de fans, en su mayoría jóvenes, se siente identificada.  Por virtud y repetición, el director ha instalado una serie de temas de los que “Love” no se encuentra al margen.  LOVE presenta un  Apatow al 100% con sus reminiscencias a la cultura hipsters, a la exaltación de la figura del “loser” como protagonista y porque no, a su particular visión acerca de lo que significa ser joven en pleno siglo veintiuno.

El alma de la serie radica en el carisma y las buenas actuaciones de sus dos protagonistas. Gus, interpretado por Paul Rust (que oficia también de creador y guionista) se despacha con un personaje sencillo y querible, seducido por Mickey (Gillian Jacobs, Britta de Community) en un papel que le sienta de maravillas: una sensual maleducada fanática del sexo y las drogas.

Constituyen dos seres tóxicos y en más de una ocasión irritantes que lejos están de protagonizar una comedia romántica tal y como rezan la mayoría de sus avances. LOVE, créanme, tiene muchísimos más puntos en común con un drama cargado de cinismo que con el romance.

La serie no inventa nada, no revoluciona el género pero sin dudas tiene importantes aciertos. Uno de los más importantes es elegir una ciudad como Los Ángeles, cargada del cinismo y la falsedad propia de Hollywood para desmantelarla y presentarnos una relación “normalmente” rara, atípica. Porque las piezas no siempre encajan, porque los finales no siempre pueden ser felices y porque nada es fácil. Nada…ni siquiera el amor.

La primera temporada de LOVE cuenta con diez capítulos de media hora de duración ya disponibles a través de Netflix, además de una nueva tanda de episodios confirmados y a estrenarse el próximo año.

 

Su título reza que es periodista, casi un 007, pero es lo de menos. Lo verdaderamente importante es que todavía sueña con lo que va a ser cuando sea grande.

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