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The Whisper

Jota Farias analiza la serie basada en el cuento de Ray Bradbury La hora cero, que acaba de terminar su primera temporada.

Muy libremente basada en el cuento de Ray Bradbury La hora cero, incluido en el volumen El hombre ilustrado, esta serie que acaba de terminar su primera temporada nos plantea una invasión alienígena con una metodología tan novedosa como inquietante.

El que susurra en la oscuridad

En distintos lugares del mundo (bueno… principalmente de lo que los norteamericanos consideran el mundo, o sea, Norteamérica) algunos niños están comenzando a comportarse de una manera extraña. Dicen estar jugando con un amigo invisible llamado Drill, que habla con ellos en susurros y los desafía a realizar diversas tareas a cambio de un premio o por el simple gusto de ayudarlo. Drill no puede comunicarse con los adultos, ni siquiera con los niños “mayores”, pero tiene una gran capacidad para lograr que los pequeños sigan sus instrucciones, aún sin entenderlas del todo. Y aún cuando esas instrucciones sean “serrucha el piso de la casa del árbol y luego haz que tu madre se pare allí. Vamos, ¡Será divertido!”.

Pronto se descubre que Drill no elije a sus amigos al azar, sino por la relevancia que sus padres tienen en la sociedad humana. Cada niño que cumple una misión para Drill está siendo manipulado para ayudar a que esta entidad extraterrestre (que de eso se trata) logre su cometido: dejar libre el camino para que los de su especie invadan nuestro planeta. ¿Podrán los adultos evitarlo?

Cosas de chicos

La serie inicia cuando la agente del FBI Claire Bennigan (Lily Rabe) es reincorporada al servicio luego de unos meses de licencia por la desaparición física de su esposo, el piloto de cazas Sean Bennigan (Milo Ventimiglia). Claire es especialista en trato con niños y se le pide que investigue el caso de Harper Weil (Abby Ryder Fortson) quién parece haber provocado el accidente que casi acaba con la vida de su madre (¿recuerdan lo que dije sobre la casa del árbol?). Claire pronto descubrirá que no se trata de un caso aislado y se unirá (más o menos) al agente del Departamento de Defensa Wes Lawrence (Barry Sloane), con quién comparte un oscuro pasado, para tratar de descubrir la verdad.

Como en toda serie que parte de una conspiración difícil de demostrar (Drill es invisible a los ojos humanos y el muy taimado no se manifiesta ante los mayores) en un principio los personajes tendrán que luchar contra su propia incredulidad y la ajena antes que contra el enemigo. Lo que no logro explicarme es porqué los protagonistas, aún cuando al fin llegan a convencerse de la existencia de Drill, sus intenciones y su forma de actuar, no toman absolutamente ninguna precaución para impedir que los niños caigan bajo el influjo de la criatura extraterrestre. Drill convence a un niño de que haga algo peligroso para sí mismo o para los demás, los adultos logran impedirlo, le dan al niño una leve reprimenda o un cariñoso abrazo y luego siguen con su rutina. Rutina que incluye dejar al mismo niño solo durante horas enteras. Por supuesto, Drill vuelve a convencerlo de que haga algo del mismo tenor y vuelta a empezar. En esta serie los padres son, a mi juicio, los mejores aliados de la invasión, del primero al último capítulo.

El desarrollo de la historia es algo desparejo. Los primeros capítulos resultan interesantes, porque van planteando el misterio pero sobre todo porque ponen en evidencia el abismo que separa el mundo de los niños del de los adultos. Claro que Ray Bradbury lo hace mucho mejor en el cuento y solo le toma unas pocas páginas, logrando de paso ponernos los pelos de punta, pero de todas maneras no importa porque a medida que la trama avanza, resulta cada vez menos atractiva. Uno debe tragarse auténticos sapos de guion: desde el ya mencionado comportamiento negligente de los padres hasta el que a un agente de inteligencia que tiene ante sí un artefacto claramente alienígena despidiendo un tipo desconocido de energía, no se le ocurra mejor idea que tocarlo a ver qué pasa. Cerca del final, nuevos hechos son revelados y uno recupera ligeramente el interés, pero de todos modos la principal razón por la cual (al menos en mi caso) se la termina de ver es porque a uno le da cosita abandonarla faltando solo un par de capítulos. El final, por su parte, supone una nueva (y un tanto ridícula) revelación y por supuesto deja abierta la puerta para una secuela.

Por el lado de las actuaciones, se destaca Milo Ventimiglia  a quién quizá recuerden como Peter Petrelli en Héroes. Y cuando digo se destaca, me refiero a que ninguno de sus compañeros logra actuar tan mal como él, aunque se nota que algunos se esfuerzan por alcanzar sus cotas de inexpresividad. He visto muchas series en lo que va del año y planeo ver muchas más, pero sinceramente no creo que me cruce con alguna peor que esta… no, discúlpenme, me retracto: olvidé que había visto algunos capítulos de la primera temporada de Z Nation.

Un punto a favor: tiene una excelente intro. Y no hay nada más que pueda decir.

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Tiene 46 años, es programador y lee ciencia-ficción desde que tiene memoria, aunque su primer libro "serio" lo leyó a los 12.

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