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La Quinta Estación (de los caminantes)

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La Quinta Estación (de los caminantes)

Consideraciones varias en torno al final de temporada de The Walking Dead, por Mariano Sicart

Antes que nada, confieso no ser seguidor del comic que inspiro a la serie que nos ocupa, ‘The Walking Dead’, creado por Robert Kirkman y Tony Moore,  en el año 2003, para Image Comics, que en el país publica Ovni Press con gran repercusión. Hecha la necesaria aclaración, solo voy a referirme en las líneas que siguen al contenido de la producción televisiva homónima que en Estados Unidos se ve por la señal AMC y en Argentina por Fox Latinoamérica, considerándola en sí misma y no en comparación con versión original impresa, de la que ha ido tomado considerable distancia. Con el capítulo emitido el pasado domingo prácticamente en simultáneo con EE.UU. –hecho poco habitual, que da cuenta del buen rating con el que cuenta por estos lares-, finalizó la quinta temporada del envío que dio una vuelta de tuerca a los zombis, revolucionando ese particular subgénero terrorífico, desde diferentes aspectos.

Esta última consideración no es gratuita, puesto que si bien los antecedentes en el cine pueden rastrearse hasta las primeras décadas del siglo pasado –hay un film de idéntico titulo protagonizado por Bela Lugosi en el año 1936, sin ir mas lejos-, lo cierto es que desde que George Romero popularizara a esas criaturas en 1968 con la película ‘Night Of The Living Dead’/ ‘La noche de los muertos vivientes’, en adelante, a nadie se le había ocurrido algo tan original y efectivo como trasladar a los caminantes a la pequeña pantalla. El fenómeno generado por el programa posibilitó que hoy tengamos muchas y variadas opciones a la hora de ver series sobre zombis, además de su inminente spin off –‘Fear The Walking Dead’-, desde la inglesa ‘In The Flesh’ (BBC), a las estadounidenses ‘Z Nation’ (Syfy) o ‘I Zombie’ (Warner Channel).

El principal acierto del show es la forma en que fue encarado, porque independientemente de que el género de pertenencia es el terror, en esencia es un drama. A lo largo de estos 67 episodios, emitidos desde 2010 a la fecha, el eje nunca estuvo del todo puesto en el peligro que los zombis representan. Están ahí afuera, siempre, pero es poco o nada lo que sabemos de ellos en realidad. Hay especulaciones al respecto de cómo se originó la epidemia y quienes fueron los responsables, pero no mucho más. La atención siempre tuvo que ver con el –siempre cambiante- grupo de personas liderados por el oficial de policía Rick Grames (enorme Andrew Lincoln, en un papel pleno de facetas) y los costos a pagar, cada vez más altos, para sobrevivir. Dilemas éticos y morales a la orden del día, experiencias límites de distinto tipo, o nuevas formas de relaciones interpersonales, tan difíciles como necesarias.

El ritmo lento, pausado, cansino, casi con un tratamiento propio del cine europeo, con el que se desenvuelve la trama en cada entrega, es poco frecuente para una producción pergeñada en el gran país del norte. Y ese es otro acierto, también, porque ayuda a consolidar a los personajes protagónicos en sus fortalezas y falencias, manteniendo siempre el interés del espectador. El riesgo que esto conlleva es volverlos demasiado queribles para el público, puesto que, se sabe, todos pueden morir en el momento menos pensado, sean adultos o chicos. A veces esto mismo genera un efecto contraproducente, puesto que tras observar varios capítulos en los que parece no pasar nada a nivel argumental, uno pretendería otra velocidad, pero siempre esta ese giro inesperado que replantea todo desde otra perspectiva, para recordarnos que nada sucede al azar.

La temporada actual giró en torno a un guión recurrente, la posibilidad concreta de obtener algo parecido al hogar, un lugar donde poder vivir de modo más cómodo al vértigo que ofrece recorrer las peligrosas carreteras atestadas de caminantes sin rumbo fijo. De hecho, la granja de los Hershel, primero, La Prisión después, el barrio privado del Gobernador, Términus, y ahora la particular comunidad de Alexandria, fueron los diferentes escenarios que ese deseo, común a –casi- todos los protagonistas, fue tomando. Anteriormente, nunca acabó del todo bien la experiencia, pero esta vez las cosas cambiaron. Tras los desacuerdos iniciales con los miembros de la nueva comunidad, y a pesar de las diferencias internas, el grupo terminó integrándose.

Veremos qué depara el futuro para los personajes en la sexta temporada, pero creo que va siendo momento de explorar otras líneas argumentales que son consideradas muy por arriba cada vez que surgen, como la posibilidad concreta de una cura o, al menos, saber fehacientemente si queda alguna organización civilizada que haya subsistido al inicio de la plaga y, por qué no, dar con los responsables de la misma, por mencionar algunos ejemplos nomás. Esa es la única crítica que me permito para lo que considero una gran serie televisiva, con excelente producción y notables actuaciones.

37 años, Licenciado en Comunicación Social. Comiquero por naturaleza, casi. Cinéfilo. Voraz lector, accidental escritor.

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